
Rick WAKEMAN es un músico
que ha sabido aprovechar tendencias, humores, sugerencias, modalidades,
modas. Gran parte de ese retorcido y largo colmillo que tiene Rick,
se puede descubrir en este álbum cuya alineación es:
Rick WAKEMAN en los teclados (si no quién), el coro
ENGLISH CHAMBER CHOIR, Fraser THORNEYCROFT-SMITH en
las guitarras, Guy PROTHEROE como conductor, Tony FERNÁNDEZ
(quien ya es miembro vitalicio de la banda de WAKEMAN) en
batería y percusiones, Damian WILSON (quien ha brillado
enormemente en los proyectos AYREON)
en las vocales, Ant GLYNNE en más guitarras y Lee
POMEROY en el bajo. El trabajo de ingeniería estuvo a
cargo de Stuart SAWNEY (grabación), Erik JORDAN
(grabación y mezcla) y James COLLINS (mezcla). Para
obtener una referencia especializada, músicos y coros asistieron
a tres estudios diferentes en Inglaterra para grabar su parte. Cada
uno de los Estudios está especializado en sonidos específicos.
Los seguidores de WAKEMAN esperaron este disco con mucha
impaciencia. Tanta, que en las revisiones que ellos mismos hacen
sobre el álbum en la página de Rick, se desbordan
elogiando un trabajo que no es malo, pero tampoco excelente ni diferente.
El álbum resulta melódico, cadente, saturado de atmósferas
épicas y con una muy limpia ejecución. Poderosa. Un
disco contagiado de los sonidos más sobresalientes de la
escena actual, pero que descuida la parte magnificente natural de
Rick, o hace evidente un agotamiento creativo que debe ser
natural después de tantos años y después de
tantos discos en tan diferentes corrientes musicales.
Decía que el álbum no es malo y lo reitero. Sin embargo,
tampoco creo que se deba escuchar con demasiado análisis.
Es un buen disco y nada más, con sus momentos sobresalientes
naturales en un hombre de tan enorme trayectoria. Como sea, salvo
que esperes un concepto extraordinario ocasionado por el peso del
personaje, este disco podría ser lo suficientemente bueno
para no dejarlo pasar.
Alfredo
TAPIA CARRETO.
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