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 Rick WAKEMAN / Myths & Legends of King Arthur. (1975).
 última actualización: noviembre 11, 2008

Rick WAKEMAN / Myths & Legends of King ArthurIndudablemente, la apuesta más fuerte de WAKEMAN en su primera etapa. Un disco que si bien no parece en principio tan novedoso como sus dos anteriores (The Six Wives… y Journey…) supone un avance hasta casi la perfección del conjunto grupo de rock - orquesta sinfónica. Fue el primer disco suyo que escuché… y después lo olvidé en favor de trabajos, aparentemente, menos “pesados”. Pero esos continuos de clavecín me siguen conmoviendo más de treinta años después. Además de otras cosas que veremos a continuación.

El contexto: El año 1974 fue intenso para el todavía teclista de YES. Aún sin su amigo Bill BRUFORD, Rick había tocado increíblemente (tanto “sus” temas como los del Yes Album) en el triple en vivo Yessongs, que resultó la despedida de una forma de trabajo del grupo. Entre medias, The Six Wives of Henry VIII subía imparablemente en las listas y tanto él como los demás miembros de YES (ahora con Alan WHITE en la batería) afrontaron un nuevo desafío… y pasaron la prueba, aunque con dificultades: Tales from Topographic Oceans fue un “tour de force” extraordinario y sin embargo musicalizar la tremenda carga filosófica y emocional de las escrituras escogidas por Jon ANDERSON parece, en ocasiones, por encima de la creatividad de YES. Las suites, magníficas por lo demás, que integran el doble álbum no alcanzan la coherencia y el “fluir” maravilloso de su anterior LP. La primera es la más sólida, pero en todo el disco WAKEMAN hace la machada: Sostiene el entramado con un protagonismo pocas veces aparente, pero que creo iguala incluso el de HOWE, aunque este compone con ANDERSON la mayoría del álbum. Aporte meritorio si se tiene en cuenta que por entonces (otoño del 73) Rick estaba pensando en iniciar su carrera en solitario y a pesar de eso se deja la piel.

En los intermedios de la grabación y de la gira posterior a Tales…, WAKEMAN se las arregla para componer y grabar en directo la epopeya de Julio Verne. En mayo de 1974, Journey… es nº 1 en Inglaterra y el pianista toma la decisión de abandonar a YES. Contagiado del gigantismo de las giras del grupo, ó simplemente por culpa de sus propias aficiones histriónicas, Rick se dedica a dar carísimos conciertos con orquesta, coros y toda la fanfarria, llegando a completar el aforo del Maracaná de Río de Janeiro. Buena parte del dinero ganado con las ventas y los derechos de autor se iba en estas movidas elefantiásicas. Y entre los números rojos y el estrés de los conciertos, WAKEMAN recibe un aviso: se desmaya tras un concierto en otoño de 1974 y debe ser internado para vigilarle un ataque al corazón, afortunadamente leve.

Junto a la posibilidad del retiro involuntario, el teclista se encuentra deprimido por las críticas adversas que empiezan a caer sobre los gigantes del progresivo en una época en la que el sentir general (pero sobre todo el periodístico) parecía desear un soplo de aire fresco. A los 25 años, Rick está en un punto crucial de su carrera y en una cama de hospital. En su mente, quizá como respuesta a la agresión externa, ó desde el recuerdo de lecturas adolescentes y de las clases de piano de Mrs. Symes, se están gestando una historia y un tema: Arthur.

La historia: Parece necesario decir algo sobre este mito, quizá el más representativo (con todas sus derivaciones) de Occidente. La “Materia de Bretaña”, creada entre los siglos XII y XIII y cuya base es la fabulosa historia del Rey Arturo, sus caballeros, la famosa Tabla Redonda y la búsqueda del Santo Grial, hechos oscuros pero que se presuponen ó imaginan ocurridos alrededor del siglo V de nuestra era, siempre ha sido una fuente de inspiración para escritores y músicos. El principal Sir Thomas Malory, quien en el siglo XV y desde una cárcel (como Cervantes) realizó la compilación máxima de todo el tema, extrañamente bella y hoy día considerada un óptimo exponente de la novela medieval, antes de que llegara nuestro moderno Don Quijote, por cierto buen lector de la materia. El libro, imprescindible para cualquiera que se interese por esta historia fascinante, se llamó La Morte d´ Arthur (“La Muerte de Arturo”).

Purcell y Wagner, entre otros, incluyendo a Isaac Albéniz, bebieron de Malory (Wagner también de sus propias versiones germánicas) para crear obras musicales de diverso calado. John Boorman llevó La Morte…, muy resumida, al cine (“Excalibur”) y millones de adolescentes angloparlantes la leyeron durante la primera mitad del siglo XX. El que lo hizo con mayor provecho fue sin duda John Steinbeck, más tarde Premio Nóbel de Literatura, quién se propuso algo realmente borgesiano, esto es, volver a escribir el libro enfocando todas las connotaciones de la historia original que un lenguaje arcaico hacía un poco difíciles de apreciar para el lector moderno. Sólo consiguió llegar a la mitad en vida, pero ¡qué maravilla! (1.

Otro lector y amante de la historia de Arturo fue T.H. WHITE (2). Y tuvo más éxito, ya que logró crear una trilogía que compitió en popularidad con “El Señor de los Anillos”, de la que es casi contemporánea. The Once and Future King fue la versión de la historia que leyeron la mayoría de jóvenes en los años 50 y 60 del siglo XX, WAKEMAN incluido. A ello contribuyó la adaptación cinematográfica hecha por Disney, así como su reconversión en un buen musical para el cine (“Camelot”). Parábola sobre la lucha para construir una sociedad justa frente a las fuerzas despóticas, el libro no me parece tan bueno como la historia original de Malory y no puede compararse a la versión de Steinbeck. Aparte de que fuese la lectura que le acercó al mito, creo que Rick lo escogió como base para su próximo gran montaje por dos razones principales: La visión que da de Arturo como gobernante que intenta todo para imponer la justicia frente a enemigos insuperables (WAKEMAN debía sentirse así por entonces) y el rol estelar del mago Merlín, con el que Rick muestra una total identificación en el disco y las giras posteriores. Como señalan varios críticos, este es el más autobiográfico de los trabajos del brujo.

El álbum (Parte 1): Con una extraordinaria historia detrás, un grupo ya probado y las ideas bien claras luego del ensayo con orquesta de “Journey…”, el nuevo disco de WAKEMAN sólo podía tener un comienzo tan apabullante como el que tiene: Tras las hermosas palabras del narrador, la orquesta (a la manera de Haendel más que de Wagner) inicia el magnífico tema que lleva el nombre del protagonista, en plan obertura operística barroca, con toda la épica y nobleza exigidas por el asunto. Antes de que se pueda recuperar el aliento, nos llega la primera demostración del trabajo de Rick con el clavicordio, combinado con el piano en un “continuo” que ya quisiera el mismo Haendel. Seguimos la narración juglaresca y muy bien cantada de los primeros pasos de Arturo hacia el trono, cuando extrae la espada Excalibur de la piedra y el yunque en los que había sido clavada por su padre, Uther Pendragon… En fin, todos sabemos la historia, pero lo fantástico es que no hay altibajos entre grupo y orquesta, ya sea que esta intervenga en pleno o parte de sus instrumentos se integren con la banda. El  Moog es una sección más y la entrada de los coros es perfecta. WAKEMAN ha dicho que “Arthur” es su mejor tema y me inclino a darle la razón. Pese a sus siete minutos, uno querría que durara más.

A este inicio fulgurante le sigue Lady of the Lake, una composición corta y bellísima, a todo “barroco – medieval”, en la que Rick se luce de nuevo con su continuo de clave y que marca el motivo central de todo el álbum. Es también una de las mejores obras que el teclista haya compuesto nunca para el coro.

La bella y finalmente fatal Guinevere, esposa de Arturo y desdichada amante de Lanzarote, protagoniza el tercer tema, una semi balada pop realmente muy hermosa y también la mejor que WAKEMAN ha compuesto en esta onda. Sin embargo, tanto el tema anterior como Sir Lancelot and the Black Knight que le sigue, a pesar de ser éxitos que aún aparecen en grabaciones en directo de Rick ó en su homenaje, a mi modo de ver bajan el tono logrado con los dos primeros cortes del álbum. Luego hablaremos de esto. Mientras, la batalla entre los dos caballeros está muy bien escenificada, con tremendos golpes del Moog y una concepción muy cinematográfica del asunto de honor en el que Lancelot salva a su amada. Como siempre, orquesta, grupo, coro y cantantes se manejan a la perfección.

Entreacto: Se impone un inciso antes del segundo acto, o la segunda cara en el vinilo original. La historia artúrica es enormemente larga, compleja y llena de matices. En un solo disco es muy difícil condensar un tema básico no ya de una literatura, sino casi de una civilización. Hay rumores de que el álbum se pensó inicialmente como doble, pero recordemos que en 1974 la crisis del petróleo estaba en pleno apogeo… y a WAKEMAN quizá se le acabó el gas, no sabemos.

La cuestión es que, primero, Rick acierta en su enfoque, muy coherente con el libro que lo inspira: El hecho de que un ideal está condenado indefectiblemente al fracaso planea sobre el disco y se resuelve de forma magistral, como veremos. Arthur es a la vez un salto adelante y un paso en otra dirección respecto a Journey… Sea por la falta de espacio ó porque WAKEMAN lo planeó así, la historia esta hecha de retazos, no es un guión avanzando como en su disco anterior. La unidad la dan el espíritu musical, los motivos repetidos y el peso de un destino trágico, un poco a la manera de las óperas primitivas, en las que aún no se había resuelto del todo la dualidad entre argumento teatral y progresión de la música.

En segundo lugar y para conseguir esto, Rick emplea varios elementos musicales impactantes. A un lado (casi) el órgano y el mellotrón, el empleo del continuo barroco con clavicordio unido en ocasiones al piano y el uso del piano eléctrico son, creo, algo realmente único en el rock progresivo. Si sumamos el balance perfecto entre grupo eléctrico y orquesta, podemos decir que WAKEMAN obtiene aquí logros por encima de DEEP PURPLE, The NICE y PINK FLOYD en sus respectivas obras con acompañamiento orquestal. Tener dos cantantes con timbres distintos y el uso (tímido en ocasiones) del coro, favorece el aire operístico arcaico del álbum, que como decía podría haberse aprovechado más, ya que los dos últimos cortes de la primera cara del vinilo carecen casi de esta característica, que regresa en el segundo acto…

El álbum (Parte 2): Merlin the Magician, el alter ego de WAKEMAN por esa época, abría el segundo lado del LP original y nos retrotrae por un momento al espíritu de The six wives…: Aquí la orquesta, después de la preciosa repetición del “leit – motiv” de coros y clave, sólo actúa con maderas y metales para dar color a una composición magistral guiada íntegramente por Rick. Cuerdas y coros son (sospecho) fruto del mellotrón, pero el tema se integra perfectamente en el álbum, con su atmósfera a veces alucinada (el mago en su laboratorio) con acompañamiento a lo “music hall” y otras de una arrebatadora nostalgia (el presagio del final). Lo que de forma indudable corona Merlin… es el extraordinario solo doble que Rick les saca a sus mini Moogs: Pese a los magníficos precedentes y alguna incursión posterior, es lo mejor que ha hecho WAKEMAN con un sintetizador analógico, a un nivel en el que sólo están gente como Keith EMERSON ó Patrick MORAZ. En sus memorias (3), el teclista dice que tuvo que tomarse un coñac doble en el bar de los estudios para grabar el solo de un tirón. Quiero pensar que se refiere a la segunda intervención, que es de verdad loquísima. Y esos bajos..

La esperanza asoma con Sir Galahad, por fin el caballero perfecto aunque hijo ilegítimo del gran Lanzarote. Tendrá el Grial, pero no será suficiente para salvar la empresa. Es el único tema en el que reaparece el antaño sempiterno Hammond y las secuencias “hipnóticas” relacionadas con el Grial están muy bien logradas.

Y el gran final. The Last Battle es por una parte el enfrentamiento contra las fuerzas “negras” de Mordred, a su vez hijo ilegítimo de Arturo y cuya sombra aplasta toda la historia en la versión de Malory, como un pecado que exigirá su penitencia en el peor momento; por otra, la triste culminación de un destino anunciado. Sólo algunos viejos paladines sobrevivirán y el narrador nos cuenta el hallazgo (apócrifo) de las tumbas de Arturo y Guinevere. Entre medias, los temas sucesivos de todo el álbum pasan a primer plano, culminando con la reaparición del inicial de “Arthur”, para terminar en un desarrollo nostálgico y, quieras que no, emocionante. Como las demás piezas (si exceptuamos las dos primeras) tiene su particular solo de sintetizador, pero el mejor sigue siendo el de Merlin

Dejamos para lo último la portada, aunque es lo primero que nuestros ojos adolescentes veían de los fabulosos LP de antaño. La cubierta es un poco cartón piedra, al estilo de las películas “kitsch” de los 70, pero el diseño interior es magnífico. No hay fotografías, sólo dibujos de clara tendencia medieval y tipografía gótica para las letras de cada uno de los temas. Todo transmite un sentimiento deliciosamente antiguo.

Epílogo: Al salir The Myths and Legends… los críticos siguieron como siempre, la gente lo apreció como demuestra el nº 2 logrado en las listas británicas, Rick se salió por peteneras con tremendos conciertos que incluían 19 patinadores /as sobre hielo para escenificar la historia y el punk se acercaba. El brujo no volvió a intentar cosas de ese calibre, se reunió con YES a finales del 76 tras un álbum (No earthly connection) no tan exitoso y ahí acabó su primera época.

Después de más de tres décadas, si bien esta aventura puede no parecer tan actual como The six wives…, su triunfo es el fabuloso sonido combinado de Rick, su grupo (no lo hemos dicho: se llamó The English Rock Ensemble, nada menos) y la gran orquesta, sin parangón hasta entonces. ¿Ampuloso? Puede ser. Lo que fastidia es que hoy día los medios de masas veneran historias ampulosas hasta lo enfermizo, que dominan el cine y la seudo – literatura, sin un acompañamiento musical de verdad. Quizá falte alguien capaz de emocionar otra vez con propuestas gigantescas, del tamaño de los tiempos que corren, para bien ó para mal.

Por último, contaros que cuando vi en directo a WAKEMAN (1976, 1982) en Madrid, tocó, entre los dos conciertos, Arthur, Merlin y Sir Lancelot. A pesar de que no había orquesta, nadie pareció advertirlo y fueron de las piezas más aplaudidas, quizá porque pocos esperábamos oírlas en concierto. Ya para entonces el Polymoog y el Birotron sustituían perfectamente parte del relleno del disco. Sin embargo, no se oía el clave…

José Luis GONZÁLEZ, para Manticornio.

Los músicos: Rick WAKEMAN, teclados. Ashley HOLT, vocales. Gary PICKFORD–HOPKINS, vocales. Jeffrey CRAMPTON, guitarras. Roger NEWELL, bajo. Barney JAMES, batería. John HODSON, percusión. Terry TAPLIN, narrador.

Orquesta y coro (English Chamber Choir) dirigidos por David MEASHAM.


Referencias:

(1) Los hechos del Rey Arturo y sus nobles caballeros. Edhasa, varias ediciones. Para no perdérselo.
(2) Nacido en 1906, en la India todavía británica, White comenzó a escribir su historia más famosa (aunque publicó otros muchos libros) en 1938, continuándola a lo largo de la Segunda Guerra Mundial y la posguerra, hasta 1958. Murió a bordo de un barco en Grecia en 1964.
(3) Say Yes! Publicado con motivo del 50 cumpleaños del teclista. Ignoro si existe una traducción al castellano.


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 temas: 01. Arthur (7:26)
02. Lady of the lake (0:45)
03. Guinevere (6:45)
04. Sir Lancelot and the Black Knight (5:20)
05. Merlin the magician (8:51)
06. Sir Galahad (5:51)
07. The last battle (9:41)

Todos los temas compuestos y producidos por WAKEMAN y grabados y mezclados por Paul TREGURTHA en los Estudios Morgan de Londres, entre octubre de 1974 y enero de 1975.


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