
Tras calentar motores con su disco debut, mayormente orientado hacia
un rock melódico medianamente elaborado bajo las pautas del
prog-sinfónico, ahora el súper-grupo IL
VOLO refuerza sus ambiciones estéticas y ofrece un
sonido más rico y potente en el repertorio de "Essere
o Non Essere?", su segundo y último trabajo. Ahora la
banda opta por ahondar profusamente en su línea progresiva
mientras se encamina por los senderos del jazz-fusión: esto
les permite expandirse más en los jams, y con ello, los músicos
pueden desarrollar más prolijamente sus destrezas respectivas.
Aunque el foco de las instrumentaciones no está en el mero
virtuosismo en sí mismo, queda claro que las ideas melódicas
y las bases armónicas quedan enormemente enriquecidas por
los jams bien elaborados que tienen lugar, en los cuales los músicos
interactúan con total fluidez. Los dos guitarristas y los
dos teclistas se hacen notar, pero no jugando el juego del exhibicionismo,
solo manteniendo un genuino entusiasmo sin caer en la auto-indulgencia.
El departamento de teclados está notablemente marcado por
el recurrente resaltamiento del piano eléctrico y el clavinet
a fin de darle un quiebre funky al factor jazz, mientras que el
sintetizador de cuerdas funciona como una fuente sonora que llena
sistemáticamente los espacios a la vez que transmiten una
cadencia onírica.
El hecho de que el repertorio sea casi exclusivamente instrumental
(solo hay ocasionales tarareos en un par de temas, mientras que
el tercer track tiene poca letra en los primeros minutos) nos muestra
los delineamientos que la banda tenía en mente a la hora
de elaborar este disco. Con los dos primeros temas tenemos una clara
indicación de la esencia global de "Essere o Non Essere?"
– dichos temas contienen algunos matices arábigos en
algunas texturas de teclado y las percusiones que acompañan
a la batería. Mientras tanto, los solos a cargo de Alberto
RADIUS y las elaboradas líneas de bajo de OLOV
asumen un lugar protagónico en el sonido de IL VOLO.
Essere, que como dijimos antes, es el único
tema cantado de este disco, es el único que mantiene un aire
de familia respecto al álbum debut, específicamente
por el aura romántica e intimista de su primera parte; pero
al llegar la segunda parte, la onda jazzera vuelve con todo su esplendor,
destacando particularmente en esta ocasión las intervenciones
de piano eléctrico y la precisa labor del baterista Gianni
DELLAGLIO. En mi humilde opinión, Alcune
scene es la pieza más lograda del disco: en ella
se recogen los mejores jams, las pautas rítmicas más
intrincadas, los mejor articulados cambios de ambiente y ritmo,
las capas de teclado más etéreas y los mejores diálogos
entre la guitarra solista y el piano eléctrico. Las cosas
siguen iguales en las dos últimas piezas, aunque sin la brillantez
de Alcune scene; con todo, ellas permiten redondear
la faena con el mismo entusiasmo que se ha ido vertiendo a lo largo
del disco, y además, con una estricta coherencia. IL VOLO,
con este canto de cisne, creó un catálogo de pura
sensibilidad y puro ingenio.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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