
Esta es la primera vez que empiezo una reseña por el final
y es que fue precisamente la última canción del álbum
la que me enganchó y entusiasmó a escuchar de nuevo
el álbum, ahora con más cuidado y detenimiento
grabado a principios de 2002 pero editado un año más
tarde, la etiqueta Record Heaven se decora con un álbum que
interpreta un grupo de primera calidad y da realse a su imagen: VIOLENT SILENCE,
un cuarteto a cargo de Bruno EDLING (vocales), Hannes
LJUNGHALL (teclados), Johan HEDMAN (batería)
y Phillip BASTIN (bajo).
Desde su inicio, el epónimo refleja un entusiasmo lleno
de ortodoxia, modernidad y temperamento bien educados y bien encausados.
Ritmos intrincados tras sonoridad equilibrada son la generalidad
establecida en todo el álbum, destacando una ejecución
instrumental suprema que sin duda ocupa conocidos recursos, superpuestos
tras su propia originalidad y estética (notable relación
al diálogo del elefante CRIMSON compitiendo esencias con la exhibición pictórica ELP,
cadencia estética sinfónica depurada por momentos
cálidos actuales). Profundidad sonora ocasionada por un bajo
incisivo, intrincados golpes bien ejecutados por la batería,
y danzas electrónicas en los teclados, decorado todo con
justa dosificación por un buen timbre vocal que pronuncia
un claro inglés.
Por la calma y el estallido, todos los temas con su grado de complejidad,
más o menos a según se requiera, exponen un proyecto
de amplia calidad. Y definitivamente las palmas se las lleva 'Grey
fluid earth', con un complicadísimo método donde
los compases se fracturan entre 3 y 4 4 y los tiempos son complejos, intrincados, concluyendo en cinco minutos
instrumentales exquisitos donde los teclados vuelan, donde el bajo
entra en trance y la batería carga de energía el ánimo.
Por sí sola, esta pieza justifica todo el álbum.
–Alfredo
TAPIA CARRETO. Opinión personal.
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