
La mayoría de los elementos más destacados y/o notables
del movimiento progresivo original estaban empezando o a punto de
dar muestras más o menos severas de agotamiento creativo
- YES, ELP,
CAMEL, GENESIS,
GENTLE GIANT -,
PINK FLOYD estaban
cada vez desintegrándose un poco más, y KING
CRIMSON ya era un recuerdo distante de mejores épocas
pasadas. En este contexto, era fácilmente ver que la primera
ola prog británica estaba entonando su canto de cisne, parte
del cual es el impresionante disco debut de la super-banda UK:
una joya que se instaura como una digna señal de despedida
de una era musical específica. El cuarteto inicial estaba
conformado por Eddie
JOBSON (teclados y violines eléctricos), John
WETTON (bajos y voz), Allan
HOLDSWORTH (guitarras), y Bill
BRUFORD (batería y percusiones). Dije que "UK"
es un disco impresionante, pero no llega a las cimas de perfección
que pudo y debió haber alcanzado.
En el mismo repertorio de "UK" se exhiben muestras del
deterioro y desmembramiento que ya por entonces estaba padeciendo
el ideal multiforme y manierista de belleza y experimentación
del rock progresivo. UK cobijaba dos vertientes claramente
definidas y distintas: una abiertamente sinfónica encarnada
por JOBSON y WETTON, y otra jazz fusión encarnada
por la dupla HOLDSWORTH - BRUFORD. Estos dos elementos
entran en constante diálogo en los temas que conforman el
disco, y en varias ocasiones, el diálogo termina en desencuentros
irresueltos. Esto no debe empero despistarnos de los grandes logros:
melodías inspiradas, ejecuciones de primera, pretensiones
artísticas de alto nivel. HOLDSWORTH, quien siempre
sabe dar la (falsa) impresión de que va por su propia cuenta
desentendiéndose del contexto, encuentra una buena compenetración
con el estilo abiertamente jazzero BRUFORD (feliz con la
reciente edición de su primer disco solista). Por su parte,
la dinámica musical más articulada y cósmica
de JOBSON lidera la vertiente sinfónica de UK,
junto con un WETTON que por su parte ya renunció a
los flujos pesados del bajo como en sus días crimsonianos,
prefiriendo enfocar su instrumento con la concisa precisión
de un rockero típico (tal como lo hizo durante su breve periplo
en URIAH HEEP). Teniendo
todo esto en cuenta, tenemos la base para una combinación
de las ricas texturas sinfónicas con los colores dinámicos
jazzeros, una combinación que no siempre da resultados redondos.
Los puntos débiles de la fórmula no son un problema
de incompetencia, sino de incompatibilidad.
Pero mejor comencemos con los que, en mi humilde opinión,
son los éxitos artísticos del disco. Alaska
/ Time To Kill y Mental Medication conforman para
mis oídos los momentos mejor ensamblados del disco: en el
primero impera el criterio sinfónico, mientras que en le
segundo impera el criterio jazzero, logrando cada uno a su manera
transmitir energía genuina y fuerza expresiva. Thirty
Years también exhibe una fluidez bien hecha entre de
ambos elementos en la sucesión tripartita de un tema inicial
etéreo y melancólico, un interludio jazzero más
ágil, para terminar con el reprise del tema inicial, con
una base más fastuosa.
Sin embargo, no pasa lo mismo con Nevermore, que a pesar
de su indudable belleza especialmente, en el solo inicial
de guitarra acústica y el dueto entre HOLDSWORTH y
JOBSON en el enérgico intermedio instrumental siento
que su potencial atractivo emocional no está explotado al
máximo, pues creo notar que los cuatro músicos no
están conectados profundamente. Esta falencia se hace más
evidente en la impresionante suite In The Dead Of Night,
un tema emblemático de la banda, que en vivo (tanto en su
disco en vivo "Night After Night" como en bootlegs piratas
y oficiales) suena bastante coherente, pero que en esta versión
oficial de estudio, a pesar de exhibir sus inmensas virtudes melódicas,
se siente poco articulada; más parece un pastiche de sucesivas
secciones grandiosas que una joya bien integrada desde sus partes
constitutivas, lo que en principio se suponía que debía
ser.
La banda pudo haber seguido adelante un poco más, y explotar
sus puntos fuertes y trabajar mejor en reforzar sus áreas
más débiles, pero ninguna de las dos duplas quiso
jugársela por una equiparación de criterios: dado
que BRUFORD se veía a sí mismo como un invitado
especial, y HOLDSWORTH no era sino el invitado
del invitado, quedaba claro quiénes eran los que debían
ir por otros rumbos en medio de la crisis de identidad (que no de
creatividad) que afectaba a UK desde su concepción.
Es una pena, pues ya entonces existían temas como Carrying
No Cross, The Sahara Of Snow, y Caesar’s Palace
Blues (tal como testimonian varios bootlegs), lo que ponía
en evidencia el constante flujo de diversas ideas musicales dentro
de la banda, pero al final las incompatibilidades acabaron pesando
más.
Aprovecho el resumen final para aclarar y matizar mi discurso.
"UK" en sí me parece estupendo y lleno de muchos
grandes momentos progresivos, pero me frustra el hecho de que lo
que pudo ser una joya de primera categoría y perfecta factura,
haya quedado registrada para la posteridad con tantas fisuras y
fracturas en su estructura interna. ¿Qué recomiendo
a los que aun no conocen a la banda? Que empiecen con este disco,
lo valoren por sus cualidades específicas, aprecien las ejecuciones
individuales, y atesoren la belleza de sus partituras; luego después,
analicen desde su propio punto de vista si es que encuentran algún
despropósito en su estructura integral.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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