
Con su tercer disco, la banda chilena TRYO logró algo
muy importante: madurar su estilo de manera definitiva, yendo más
allá de la simple dualidad entre su lado eléctrico
y su lado acústico, logrando así introducir una serie
de matices sonoros que enriquecen su propuesta y permiten exhibir
una especial inventiva en sus composiciones y arreglos. Podemos en
cierto modo ver en “Patrimonio” un anticipo de lo que
después se perpetuaría y daría de forma aun
más madura en su siguiente disco, “Dos Mundos”.
El disco se inicia con una serie de cuatro temas agrupadas bajo
el título colectivo de ‘Valparaíso Patrimonio’:
no es una suite en sí, sino más bien una sucesión
de diversas imágenes musicales, al modo de una exposición
fotográfica que tiene como motivo común los paisajes
de la ciudad del título (las secuencias de ruidos urbanos
ayudan a darle un sentido unitario a la ilación de estas
piezas individuales). A continuación, siguen cuatro temas
eléctricos, lo que no quiere decir que se dispare una ebullición
rockera frenética sin más. ‘Camino’ es
esencialmente un conglomerado de retazos aleatorios, a modo de
introducción para el tema que le sigue, ‘Contrastes’,
el cual sí se enmarca un poco bajo la vertiente del hard
rock sobre un compás de corte funky. ‘Recuadros’ es
evidentemente más característico del nervio afilado
de los temas más duros de TRYO, un suministro
inteligente de potencia a través de cadencias crimsonianas
y elementos jazzeros de tipo MAHAVISHNU
ORCHESTRA. La misma potencia reaparecerá después
con una dosis intensificada en el explosivo ‘Justicia’,
el sombrío ‘Grietas’ (a la sazón,
el único tema cantado del disco), y el breve tema final, ‘Epilogo’,
el cual tira más a lo zeppeliniano para dejar un entusiasta
sabor de boca al oyente complacido. Pero antes de conformarme con
haber llegado al final, debo señalar que hay más
crimsonismo en este disco: de manera curiosa, ‘Estudio’ emerge
como un breve etude para trío rockero de algunos modismos
propios del KC del “Red”...
un tema atractivo, que no se pierde en la trampa del clon. Por
su parte [y fuera de KC], ‘Danza del
Furor’ es una pieza acústica, de origen académico
que sirve como oportuno reposo introspectivo momentáneo
antes del vendaval sonoro a ser vertido por los tres últimos
números.
Como se puede advertir, “Patrimonio” ofrece un nivel
muy interesante de diversidad sonora y versatilidad estilística: TRYO demuestra
que un formato tan reducido como el de trío no implica necesariamente
un hándicap ante el prospecto de ofrecer una propuesta progresiva
rica en colores, matices y niveles de energía. Tal como señalé en
un comienzo, ésta es la entrada en la fase creativa que habrá de
ser reforzada en su ulterior trabajo “Dos Mundos”: la
obra de TRYO sigue siendo, sin duda, una de las
más destacadas del movimiento prog latinoamericano, y del
mundo entero en general.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
|