
Hoy por hoy, poniendo el asunto en perspectiva, podemos ver a la banda chilena TRYO no sólo como una de las más consistentes y creativas de la escena progresiva latinoamericana contemporánea, sino también como una de las que permitió inicialmente, en el transcurso de la década pasada, que las miradas del circuito prog mundial empezaran a echar un vistazo atento a lo que se estaba haciendo en esas latitudes del mundo. "Dos Mundos" es su cuarto disco, el cual sirve no solo para reforzar la continuidad de su propio estilo, sino también para expandir sus potencialidades sonoras con ideas musicales nuevas e interesantes.
La versatilidad de esta banda se muestra en la perfecta alternancia con que manejan su faceta dura y su otra faceta mas calmada. La primera es la que mas se hace notar. Sus piezas mas agresivas contienen, a veces de manera simultanea, la magia sombria del KING CRIMSON 73-75, la energía explosiva de un LED ZEPPELIN y la densidad del MAHAVISHNU ORCHESTRA de los primeros 70s. De hecho, en sus inicios TRYO sonaba abrumadoramente crimsoniano en sus números eléctricos. Con el paso del tiempo han sabido incorporar matices renovadores para enriquecer y explotar mas concienzudamente esta faceta dura. En este disco, el tema de entrada ‘Bloque’ es una mole de sonido estructuralmente sencilla que cautiva al oyente de entrada por su polenta, prácticamente sin avisar. El mismo frenesí se hace presente en el estupendo tema homónimo (por poner sólo un ejemplo más), y de forma más medida, en ‘Espacios’. La guitarra de Ismael CORTEZ contiene un dinamismo multifacético, y a la vez sutil, lo cual le hace posible hacerse permeable a los aportes de la eficaz dupla rítmica de Francisco CORTEZ y Félix CARBONE.
El lado mas delicado del grupo surge en ‘Vértigo’ (un prodigio de ambientación bucólica y serena), ‘Crepúsculo’ (atención al uso casi onírico del violonchelo y vibráfono, que juntos crean un paisaje sonoro envolvente sobre el cual se lucen los pulcrísimos punteos de guitarra acústica), y ‘Travesía’ (de corte mas tirado hacia el folklore sudamericano, lo cual le hace adquirir un tono más juguetón). También tiene TRYO una faceta intermedia, que sale a relucir cuando crean ambientes distantes y meditativos a través de sus instrumentos eléctricos. Esta faceta se muestra en ‘Ventana II’, ‘Esperando’ y ‘Vive’ – este último es el único tema cantado, el cual cierra el disco de manera efectiva, dejando una huella reflexiva en nuestra mente.
Definitivamente, "Dos Mundos" me parece un disco genial, pues a TRYO como un grupo que sabe ser variado, sugerente, explosivo e introspectivo, todo ello sin salirse de los confines de su formato de trío. Genialidad pura que cimienta una de las expresiones mas refinadas del progresivo de nuestra actualidad.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
|