
"Old Loves Die Hard" es el primer disco de TRIUMVIRAT gestado con un formato ajeno al del power-trío con el cual la banda había llegado a su etapa dorada. Con el ingreso del cantante Barry PALMER y el bajista Dick FRANGENBERG (quien ya fuera miembro en la prehistoria del grupo), los sempiternos socios Jürgen FRITZ y Hans BATHELT se aprestan a trazar nuevas rutas sonoras para el grupo, rutas más accesibles que establecen parentescos con el AOR. De hecho, BATHELT se hace más constreñido y menos esforzado en la forma de asumir su rol percusivo, lo cual puede tener sentido dentro del presente esquema estilístico del grupo, pero sinceramente afecta al sonido grupal por impulsarlo hacia una dosis de sacarina mayor a la que FRITZ probablemente tenía en mente. No es un disco malo, ojo, pues tiene varios momentos que van entre lo exquisito y lo excelente, pero en bloque no guarda mucha consistencia con el esplendor netamente progresivo de los álbumes precedentes. Claramente, "Old Loves Die hard" es un disco de transición hacia senderos musicales menos impulsados hacia la ambición musical.
‘I believe’ da inicio al disco con una atmósfera tan cándida como cálida: desde el punto de entrada ya nos damos cuenta de la onda que encarna este nuevo TRIUMVIRAT. De los temas suaves que se hacen de un fuerte eco en este disco, éste tiene la ventaja de tener una ambición más pronunciada en su esquema, además de un motivo de entrada majestuoso que se reitera en la coda: incluye secciones de corte ragtime (con increíbles solos sucesivos de piano eléctrico y de cola que nos pueden recordar a Richard DAVIES, de SUPERTRAMP). ‘A day in a life’ es un instrumental que refleja muy bien la vibración melódica que FRITZ está cada vez más interesado en explorar. ‘Uranus’ dawn’ tiene una connotación “spacey” bastante pronunciada en medio de sus suaves cadencias jazzeras, mientras que ‘Pisces at noon’ es un solo de piano clásico elaborado en clave académica (un poco a lo GERSHWIN, me parece); el broche viene con ‘Panorama dusk’, breve epílogo que entusiastamente se hace eco de la fastuosidad estilizada de "Spartacus". La suite ‘The history of mystery’, cuya letra se basa en una reflexión crítica de la sociedad moderna, es el ítem que conecta a este álbum con la tradición precedente de la banda. A través de sus diversos motivos y jams, los fantasmas emersonianos de ‘Trilogy’ y ‘Karn Evil 9’ vuelven a generar una férrea fuente de inspiración para FRITZ. Pero a fin de cuentas, las mayores muestras de robustez sonora moldeadas según el arquetipo de ELP están en ‘Panic on 5th Avenue’, instrumental que ofrece las mejores intervenciones de FRITZ al órgano y al sintetizador en todo el disco; también es un raro momento dentro de este "Old Loves Die Hard" donde la dupla rítmica establece un bloque básico realmente poderoso. Los dos temas que nos quedan por comentar, ‘A cold old worried lady’ y la canción homónima de cierre, son baladas con base de piano que claramente anticipan los aires de AOR y pop que el grupo abrazará meticulosamente en discos sucesivos. En estos casos, todavía hay interés artístico en esta faceta dulce de TRIUMVIRAT: ‘A cold old worried lady’ es una balada al estilo del ELTON JOHN de "Goodbye Yellow Brick Road", con interesantes aportes de un ensamble de cuerdas; ‘Old loves die hard’ sigue también el prototipo de ELTON JOHN, con un aire estilizado a lo SUPERTRAMP.
Muchas críticas de ambos bandos resaltan el modo en que el rango y estilo vocales de Barry PALMER influyen en el bloque sonoro de la banda. A mí él me parece un gran tenor rockero que se mueve fluidamente en aguas melódicas (tal como lo demostró también en los 80s colaborando con Mike OLDFIELD), por lo que más bien me parece que el nivel inferior de este disco se debe a la opción que hizo la dupla creativa de FRITZ–BATHELT por la accesibilidad. Recomiendo este disco por sus determinados momentos altos, pero no por lo integral.
–César Inca MENDOZA, para Manticornio.
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