
El segundo disco de TRIANA sigue
por la senda musical que fue gloriosamente iniciada en su disco
debut, pero esta vez, los motivos musicales no tienden a extenderse
tanto, y se nota que los arreglos resultan "Hijos del Agobio"
más claramente articulados y medidos, además de contar
con una producción de sonido más pulida. El resultado
final se traduce en una refinamiento de la onda progresiva flamenca
de la banda. Es unánime que lo mejor de la producción
de TRIANA se concentra en sus primeros discos, y creo notar
además que es "El Patio"
quien recibe los mayores elogios (no sin buenos motivos, por cierto);
mas en este sentido, yo opto por dar mi preferencia personal a "Hijos
del Agobio", en virtud de las cualidades musicales y de producción
que mencioné más arriba. La labor de los invitados
también se hace eco de la actitud más pulcra que se
destila en este disco: los fraseos y punteos de la guitarra solista
son cálidos y magistrales, mientras que el bajo se porta
fenomenal a la hora de complementar las labores percusivas de "Tele"
PALACIOS. Como siempre, los teclados de Jesús DE LA
ROSA crean hermosas amalgamas de sintetizador y mellotron, mientras
que Eduardo RODRÍGUEZ maneja las bases armónicas
de los temas con su soberbio toque de guitarra flamenca.
En un tiempo en que España estaba instaurando la vida democrática
bajo la forma de una Monarquía Constitucional tras una muy
larga fase de franquismo, no es de extrañar que las ideas
y emociones que brotan en situaciones socio-políticas tan
cruciales como ésta encuentren en este disco un campo de
expresión. Ya en el tema homónimo que lo abre se establece
una conmovedor mensaje de expectativa que surge de las mismas entrañas
de un alma que puede otra vez atreverse a soñar con la libertad
con buenas razones. Esta tendencia lírica prosigue con un
tono de franca esperanza en 'Rumor', un tema emblemático
de una era; y de urgente impaciencia en '¡Ya está
bien!', en el cual Jesús DE LA ROSA demanda
que el sueño no se quede en eso, sino que se concrete en
una realidad tangible sin mayor demora.
La temática introspectiva se hace presente, en primer lugar,
en la balada 'Sentimiento de amor', y posteriormente con
un tono existencialista, en 'Necesito' y 'Del crepúsculo
lento nacerá el rocío', espectacular tema de cierre
de autoría de Eduardo RODRÍGUEZ: este tema
concluye con un mágico entretejimiento de alucinadas texturas
de sintetizador que simulan una tormenta eléctrica - ¡un
clímax bárbaro! Los temas restantes también
merecen especial mención: 'Recuerdos de Triana' es
un solo de batería y percusiones diversas (sazonadas al final
con sonidos sintetizados) en el cual PALACIOS arma su propio
homenaje a la psicodelia de PINK
FLOYD en clave aflamencada; y 'Sr. Troncoso' es una
pieza costumbrista, bucólica, cuya secuencia final, marcada
por el palmeo y un tarareo espartano, aparece realzada por un magnífico
solo de guitarra a través del cual se desborda la pasión
hasta entonces sobriamente contenida.
En suma, éste es un disco sumamente exquisito: "Hijos
del Agobio" es una joya de la escena rockera del sur de España.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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