
"El Patio" ha sido uno de los discos clave dentro de la
historia del rock setentero de España, y sin embargo, en
su momento estuvo muy lejos de convertirse en un éxito comercial.
De todos modos, su valía artística fue lo suficientemente
abrumadora y llamativa como para que TRIANA
generara un culto alrededor suyo: formado por tres veteranos del
folklore flamenco y la fusión de rock y flamenco, recién
en posteriores re-ediciones desde fines de los 70s (cuando el grupo
ya era famoso a nivel nacional) pudo este disco generar ganancias
comerciales. La relevancia de "El Patio" fue tan grande
que sirvió para provocar las motivaciones de lo que sería
una interesante hornada de grupos andaluces enmarcados en una propuesta
de confluencia entre la magia particular y apasionada del flamenco,
con la cadencia del jazz-rock y la estilización experimental
del progresivo.
En líneas generales, el repertorio de este disco es increíblemente
hermoso, emocionalmente cautivante, y repleto de esa mística
propia del flamenco... solo que esto no es flamenco, sino una reinvención
progresiva del mismo, basada en un permanente diálogo entre
los fraseos de la guitarra española y las orquestaciones
y solos de teclado (órgano, mellotron, sintetizador, piano),
sostenido compacta y firmemente por un Juan José PALACIOS
que se luce con precisión y energía en la batería
y percusiones. El estilo vocal de DE LA ROSA está
tan acentuado por la modalidad del cante jondo, que se hace casi
innecesario estar familiarizado con el idioma español para
sentir y compenetrarse con el fuego emanado de la pasión
resultante. Debemos hacer una mención especial a las partes
de guitarra eléctrica (a cargo de un invitado), las cuales
sirven de estimuladoras para los principales solos de sintetizador,
así como de fuente para las explosiones roqueras, ajustadas
apropiadamente al tenor esencialmente aflamencado del material.
El extenso tema de apertura 'Abre la puerta' pone
todas estas reglas de juego en claro, de forma bombástica,
ambiciosa, y también poética; el asunto sigue igual
de intenso en el también bombástico 'Sé
de un lugar' (mi tema favorito de este disco), y más
adelante en 'El lago', una sobrecogedora balada
progresiva llena de adornos sorpresivos en el interludio y la coda.
Justamente fue la inclusión de 'El lago' en la
banda sonora de una película de 1976 lo que ayudó
a TRIANA a extender su llegada hacia un público más
amplio.
Pero no debemos omitir a las piezas menos extensas, que no por
ser menos ambiciosas que las anteriormente mencionadas dejan de
ser brillantes. 'Todo es de color' es una sencilla pieza
acústica que funciona como un oasis de relax tras la intensidad
de los dos primeros temas, mientras que 'Luminosa mañana'
y 'Diálogo' son puras manifestaciones de serena belleza
hecha sonido. 'Recuerdos de una noche' cierra el disco con
un aire de genuina e ingenua alegría, portando su candor
romántico en un contagioso compás de 5 8.
En general, solo aprecio en lo personal una falla menor en el disco,
y ésta reside en una cierta falta de consistencia en algunos
de los arreglos (algo que pronto sería resuelto en su segundo
disco, "Hijos del Agobio"),
pero aparte de esto es de justicia señalar a "El Patio" como
una obra excelente y esencial dentro del género progresivo
practicado fuera de la escena angloparlante. TRIANA entró
por la puerta grande con este disco, y ciertamente tendría
más que ofrecer tal como demostraron en posteriores producciones.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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