
Uno de los mejores discos de proto-progresivo que he escuchado.
Este es un disco con el que se rompen estructuras, o más bien, uno de los álbumes tardíos de la época de oro del progresivo que influyó a crearlas, y es que cuando uno se acostumbra a que una buena obra de rock progresivo por naturaleza debe de durar al menos 9 minutos y se encuentra con un disco como éste, en el que la pieza más larga dura 6'42" —pero con una calidad excepcional—, se debe reconocer entonces que si el concepto se realiza bien, el primer paradigma tiene que ser remplazado por algo menos ambivalente. En este su primer disco, TEMPEST juega con recursos como el blues, el jazz, la guitarra acústica y la maravillosa guitarra eléctrica de Allan HOLDSWORTH (además de una breve pero efectiva incursión en el violín) para ofrecer uno de los mejores conceptos del progresivo temprano, en el súper año 1973 (cuando el progresivo clásico y sinfónico habían alcanzado un nivel de madurez excepcional).
Paul WILLIAMS (voz, guitarra acústica, teclados), Allan HOLDSWORTH (guitarras, violín, coros), Mark CLARKE (bajo, teclados, coros, voz en 6) y Jon HISEMAN (batería, percusiones) realizaron este álbum de estudio, luego testimoniaron su capacidad en vivo y al final se desintegraron, no sin antes dejar testimonio de un gran compañerismo musical en un sonido francamente cercano a HENDRIX y su hard blues. Ahora bien, tomando en cuenta que TEMPEST surge de las cenizas de COLOSSEUM esto no debería de ser una sorpresa (incluso hay quien piensa que la fama de TEMPEST radica en la calidad de sus integrantes, no en la de su música), luego entonces la fusión de semejantes talentos originó este gran sonido. Habrá que reconocer que la música en este álbum "Tempest" suena vieja, pero no por eso la calidad de este trabajo musical es demeritoria, pues está muy bien situado en su tiempo y en su espacio.
Muy recomendable para amantes del vintage prog, un álbum competente en su lugar. 8/10.
–Alfredo TAPIA CARRETO. Opinión personal.
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