
El supergrupo de nombre matemático se las arregló
para sobrevivir, al menos un año más, y nos entregan
otra bella muestra de buen rock progresivo bajo el liderazgo de
Andy TILLISON, con prácticamente la misma alineación
del año pasado: Roine STOLT (guitarra eléctrica),
Jonas REINGOLD (bajo), Zoltan CSORSZ (batería),
Guy MANNING (guitarra acústica) y Sam BAINE
(teclados); el único reemplazo es Theo TRAVIS (GONG
y PORCUPINE
TREE), quien sustituye al legendario David JACKSON
(VAN DER
GRAAF GENERATOR) en el saxofón y la flauta.
En esta ocasión el álbum consta de 5 composiciones
donde hacen un recorrido por los diferentes subgéneros del
progresivo, y de nuevo, cada una de ellas es una gema, una lección
de buena música. Composiciones sobrias, excelentes, con abundantes
momentos melódicos. Por ejemplo, The Winning Game
es una obra de 11 minutos donde se mezclan el Canterbury con el
progresivo con el jazz, donde empezamos a descubrir que The TANGENT
no es solamente una asociación de buenos músicos imitando
el estilo de los grandes del pasado, sino una unidad que está
encontrando su sonido propio, independientemente de los orígenes
de cada miembro y de los estilos a los que rinden homenaje. En este
primer corte encontramos referencias a JETHRO
TULL, a ELP,
a CAMEL y a Rick
WAKEMAN, entre otros. El mejor corte del disco, sin mucha
duda.
En Skipping the Distance (A Magnetic Fantasy)
cada músico encuentra su espacio en un delicado balance instrumental
entre la flauta, la guitarra y el HAMMOND, y el saxofón
y la guitarra; sólidamente sostenidos por el excelente trabajo
rítmico del dueto REINGOLD-CSORSZ, que con el tiempo
están encontrando el modo de complementarse mejor. Aquellos
que se emocionaron con la pieza estilo Canterbury del álbum
anterior, van a estar encantados al escuchar esta canción,
donde nuevamente se quitan el sombrero ante NATIONAL
HEALTH y HATFIELD
AND THE NORTH. La melodía es pegajosa y, excepto
por los 8 minutos que dura, debería de ser un éxito
en el radio.
Photosynthesis es una exploración del
lado tranquilo y pastoral del progresivo, y sirve como intermedio
para la segunda mitad del álbum. De nuevo hay espacio para
varios solos donde los integrantes aprovechan para lucirse. A diferencia
de casi todos los cortes de éste y el álbum anterior,
éste no fue compuesto por TILLISON, sino por Sam
BAINE, y seguramente por eso se nota tanto el cambio de "humor":
un compás mucho más lento, abundantes texturas creadas
con el MELLOTRON, y solos de órgano con un estilo
inspirado por el de WAKEMAN.
The World That We Drive Through es otra muestra
de la fusión de varios estilos que The
TANGENT parece dominar a la perfección, con una estructura
compleja y fascinante. Este track está sostenido por el trabajo
de TILLISON en el piano, y tiene algunos momentos espectacularmente
complejos, comparables a lo logrado por GENTLE
GIANT en aquellos días.
El "último" corte del álbum es A
Gap in the Night, una suite de poco más de 18 minutos,
dividida en 9 movimientos que se van como agua. La suite está
presentada como la segunda parte de In Darkest Dreams,
la suite con la que abren el primer álbum. La música
aquí es oscura, pero con una pureza progresiva que deben
estar envidiando las grandes bandas del pasado que no han logrado
mantenerse vigentes. En realidad no encontré la relación
entre esta suite y aquella del otro álbum, excepto por los
títulos, pero eso no importa cuando podemos escuchar tan
buena música. The TANGENT le debe mucho a VAN DER
GRAAF GENERATOR en esta suite, y es curioso, pues David
JACKSON ya no colabora aquí. La obra va evolucionando
rápidamente a través de sus secciones, donde a la
guitarra eléctrica de STOLT le sucede MANNING
con mandolinas y guitarra acústica, y luego viene TILLISON
con un ejército de teclados y flautas (tocadas en un MINIMOOG).
Una excelente elección para cerrar el álbum
Ah! En realidad, el último track del álbum
es el "bonus" Eponenzgesetz, una pieza
instrumental muy en el estilo de TANGERINE
DREAM (el subtítulo de esta obra es A Tangent
in Dreams que al pronunciarlo suena bastante parecido,
¿no?). De acuerdo con las notas del CD, el objetivo de la banda
fue crear piezas en el espíritu de ciertas bandas que los
han inspirado, y algunas de estas piezas no encajaron bien en el
concepto de ninguno de los dos álbumes. Esta pieza en particular
debería evolucionar en un álbum independiente, y la
pusieron como "bonus" para darnos una idea de lo que viene
El arte también estuvo a cargo de Ed UNITSKY, y guarda
una unidad conceptual con el arte del álbum anterior, aunque
a mi gusto resulta más interesante y mejor logrado, con referencias
todavía más directas al genial Roger DEAN.
–Martín
HERNÁNDEZ.
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