
Dos años después de "The World That We Drive Through", The TANGENT regresa en 2006 con renovados bríos y un flamante álbum bajo el brazo, álbum que les tomó casi un año en terminar. La nostalgia es un buen negocio, como se ha demostrado innumerables veces en otros ámbitos, y parecía que esa sería la fórmula a seguir por esta banda, que en sus dos álbumes anteriores elaboraron una excelente recreación del sonido de la época dorada del rock progresivo, junto con una buena dosis de influencias Canterbury. Ambos trabajos son muy agradables, y se convirtieron en clásicos instantáneos, pero la banda necesitaba demostrar que podía hacer algo más que seguir viejas recetas.
"A Place In The Queue" es una obra donde se conjugan elementos de rock moderno con el clásico sonido del progresivo sinfónico, y donde por primera vez, la banda empieza a mostrar una personalidad propia. Las influencias de siempre siguen allí, pero en muchos aspectos, este álbum muestra un sonido que no es el de YES, VAN DER GRAAF GENERATOR o GENESIS; finalmente, The TANGENT comienza a labrar su personalidad, y crean una música que ya no suena a nostalgia, sino a progresivo moderno.
Es obvio que el resultado no es radicalmente distinto a lo que estamos acostumbrados a escuchar, pero es evidente que ha habido una evolución desde los días de "The Music That Died Alone". Este álbum sigue la misma senda y los músicos muestran mayor confianza y experiencia en su quehacer. En su libro sobre el rock progresivo, Edward MACAN (1) señala que las presentaciones en vivo eran un elemento clave para que cualquier grupo madurara su estilo, y creo que en este caso es cierto pues, significativamente, la banda no dio conciertos hasta después de su segundo álbum, durante la creación de éste.
Hay pocos cambios en la alineación: Andy TILLISON y Sam BAINE siguen a cargo de los teclados y las voces, Guy MANNING repite en guitarra acústica y mandolina, Jonas REINGOLD en el bajo y Theo TRAVIS en el sax, la flauta y el clarinete. Los únicos dos cambios son las ausencias de Roine STOLT en la guitarra eléctrica (sustituído por Krister JONSSON) y de Zoltan CSORSZ en la batería, reemplazado por Jaime SALAZAR, de modo que se mantiene vigente la presencia de The FLOWER KINGS en la banda. De hecho, si tengo algo que criticar, es la fuerte influencia de éstos en el sonido de The TANGENT, al punto que a veces me ha llegado a parecer como un proyecto secundario de aquellos.
A decir del mismo TILLISON, "A Place in the Queue" es un álbum conceptual que trata sobre el lugar del individuo en la sociedad, al que se considera como un mero “lugar en la fila”. El álbum contiene los cortes de proporciones épicas (20 y 25 minutos) entre los cuales hay 5 composiciones relativamente cortas, que van desde los 2 hasta los 10 minutos de extensión. La música ocupa prácticamente todo el espacio disponible en el CD, cronometrando casi 79 minutos. De hecho, la banda lo anuncia como “un álbum doble en un solo CD”, y recomienda tomarse un descanso a la mitad…
‘In Earnest’, la primera de estas suites, narra la historia de un viejo héroe de guerra, hoy olvidado por todos; arranca con una suave introducción en el piano, pero rápidamente se convierte en un tour de force de dimensiones épicas, con toques a la ELP, muchas guitarras a la Steve HACKETT, secciones orquestales dignas de STRAVINSKY y una sección de ambiente jazz. La sección instrumental hacia la mitad de la pieza es sensacional, con sus teclados frenéticos y sus contrastes imprevistos.
‘Lost in London’ es mucho más ligera, es el tributo a las bandas Canterbury que en todos sus álbumes hace The TANGENT, y como tal, es un momento de humor y relajación. Las referencias más directas son hacia HATFIELD AND THE NORTH y NATIONAL HEALTH. Le sigue la cortísima ‘DIY Surgery’, compuesta por Theo TRAVIS, con letra tomada de un poema de Stephen C. MIDDLETON. Evidentemente, hay mucho espacio para el lucimiento del sax, en un estilo que lo mismo tiene que ver con SOFT MACHINE que con ZAPPA.
‘GPS Culture’ es uno de los mejores momentos del álbum, melodías brillantes y accesibles, un ritmo casi bailable y un optimismo que me recuerda al de la inigualable ‘Roundabout’ de YES. El ensamble instrumental entre la guitarra, la flauta y el órgano es excelente, y deja oír buenas influencias del GENESIS de la era GABRIEL. ‘Follow your Leaders’ es la ‘canción’ más variada y delirante de todo el álbum. Miles de cambios de atmósfera y de ritmos, de rock a jazz, de improvisación a psicodelia, con solos para el lucimiento de todos, en particular, del bajo (Jonas REINGOLD) y la guitarra (Krister JONSONNS). Todavía mas inusual y sorpresiva es ‘The Sun In My Eyes’, que se las arregla para hacernos recordar nuestros días de discoteca… ¡si!, disco-prog como para desconcertar al más abierto. ¿Una broma?, no lo creo, pero definitivamente es como el momento para relajarse, antes del esfuerzo final. Afortunadamente, dura menos de cuatro minutos.
‘A Place In The Queue’, la suite que da título al álbum, es una obra maestra. Versátil y variada, captura la atención del escucha desde las primeras notas. La influencia principal aquí parece ser el dueto de GILES & McDONALD, que habrían hecho de KING CRIMSON un ser más luminoso, de haber permanecido en la banda. La calidad de la grabación es excelente, y permite distinguir con claridad cada instrumento, cualidad que se aprecia sobretodo en este último corte. No vale la pena intentar hacer una narración de esta pieza, sobra decir que es de lo mejor que he escuchado.
Como ya se está haciendo costumbre, este álbum está disponible en dos versiones, la estándar y la edición limitada de lujo, que contiene un CD adicional con otros 47 minutos de música grabada para este álbum, que sin embargo no figuraron en el arreglo final.
Con "A Place In The Queue", The TANGENT avanza un poco más en el desarrollo de su propia identidad y crea un álbum fresco, que no es tan luminoso como el primero, pero tampoco tan oscuro como el segundo. Al final, es la belleza de las melodías, la calidad de los arreglos sinfónicos y el virtuosismo de los solos, lo que hace de una obra de prog un clásico instantáneo, y este álbum tiene madera para conseguirlo. Una buena adquisición para cualquier colección de progresivo.
–Martín
HERNÁNDEZ.
(1) “Rocking the Classics: English Progressive Rock and the Counterculture”, Oxford Univ. Press, 1977
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