
The TANGENT es, principalmente,
el proyecto de Andy TILLISON, y en este álbum se plasman,
sobretodo, sus ideas y amores musicales. Originalmente estaba concebido
para ser el primer álbum solista de TILLISON (líder
de la banda PARALLEL OR 90 DEGREES), pero la cosa fue creciendo
cuando se incorporaron varios colaboradores de nombres ilustres
y el proyecto solista derivó en supergrupo.
En "The Music That Died Alone" se rescata el sonido característico
del subgénero Canterbury, pero también nos dan una
lección de cómo debe sonar el rock progresivo. La
parte instrumental corre a cargo de Guy MANNING (guitarras,
teclados) y Andy TILLISON (teclados), con la participación
de Roine STOLT (guitarras), David JACKSON (saxofón
y flauta), Sam BAINE (piano), Jonas REINGOLD (bajo)
y Zoltan CZORSZ (batería).
El álbum incluye tres suites, In Darkest Dreams,
The Canterbury Sequence y The Music
That Died Alone, cada una subdividida en varias partes
y una canción que sirve como "intermedio" para
tomar aire y relajarse. La primera suite (In Darkest Dreams),
es una obra épica dividida en 8 movimientos que suman los
20 minutos, totalmente apegada a los cánones del progresivo
y, a mi gusto, la mejor pieza del álbum. La música
es muy buena y la ejecución, excelente, con abundantes improvisaciones
y partes solistas que encuadran muy bien en el paisaje general de
la obra. El piano, la guitarra y el saxofón tienen partes
escritas ad hoc para brillar y lo hacen muy bien, excelentemente
respaldados por el trabajo impecable de REINGOLD en el bajo
y de CZORSZ en la batería. Quizá el único
punto débil sea la letra, que no parece encajar ni con la
calidad de la música, ni con el espíritu progresivo
de esta pieza. Las partes cantadas se reparten entre Roine,
Andy y Guy, pero quizá hubiera sido mejor que
buscaran un vocalista fuerte y versátil, que se hiciera cargo
de todo.
The Canterbury Sequence es literalmente un homenaje
a la escuela Canterbury, donde recrean exitosamente el sonido característico
de SOFT MACHINE
y CARAVAN (El
tercer verso de Cantermemorabilia reza: "Put
on some Caravan or Hatfields"); de hecho, la segunda parte
de esta suite, Chaos at the greasy spoon es una
especie de cover de una pieza de HATFIELD
AND THE NORTH, pero además se dan el lujo de terminar
psicodélicos (Captain Mannings Mandolin),
con un toque muy a la PINK
FLOYD.
Up Hill From Here es otra gema, evidentemente
pensada para el radio, es muy ágil y oriantada hacia el pop,
pero suficientemente inteligente y progresiva para no desentonar.
Es una sorpresa escucharla después de Captain Mannings
, la guitarra de Roine domina el panorama con un toque bien rockero,
mientras Jonas y Zoltan le ponen el toque complicado y progresivo
a la cosa. Una pequeña obra maestra.
La suite final, The Music That Died Alone es
otra pieza épica, dividida en 4 movimientos, que, a pesar
de ser la que le da título al álbum, es la más
floja de las tres, aunque no por eso carece de interés. Comienza
con una parte para piano muy bella, A Serenade,
con un toque de jazz que no queda mal. La segunda parte Playing
On habla sobre la suerte del rock progresivo como género
musical (¡la música que se murió sola!), tiene
un sabor que me recuerda muchísimo a I Talk to the
Wind, creo que por la notas de flauta y de guitarra. Pre-History
es el pretexto para que todos se luzcan, con abundantes solos y
florituras, y terminamos con Reprise, donde aparece
de nuevo la guitarra de STOLT.
Se merece una mención especial el arte de la portada y los
interiores, obra de Ed UNITSKY, muy cuidada, rindiéndole
homenaje a los grandes diseñadores del progresivo, aunque
un poco exagerado en el uso y abuso de las técnicas de truqueo
fotográfico, como sucede con el arte de los álbumes
de The FLOWER KINGS.
–Martín
HERNÁNDEZ.
|