
"Crime of the Century" fue el disco que por fin logró
catapultar a SUPERTRAMP
a la fama, lo cual se debió en buena parte al éxito
comercial del single Dreamer. También
se trata del disco más ambicioso en términos artísticos
de toda la carrera del grupo, lo cual demostró que este nuevo
SUPERTRAMP estaba en mejor forma que nunca antes. La incorporación
de una sección rítmica tan sólida como la de
Bob C. BENBERG y Dougie THOMSON y de un vientista
tan efectivo como John HALLIWELL demostró ser un factor
crucial para la creación de una magia especial en los arreglos
y ensamblajes de las composiciones de Rick DAVIES y Roger
HODGSON: este último empezó a hacer uso del
piano (sin abandonar su rol de guitarrista), lo cual es otro factor
indudable en el aura progresiva del disco. Por último, pero
no por ello menos importante, los fastuosos arreglos orquestales
provistos por Ken SCOTT para varios de los temas de este
repertorio termina por madurar el acento sinfónico del disco
en general. Pero, por supuesto, el mayor mérito sobre la
riqueza musical de "Crime of the Century" reside en la
alta dosis de ingenio de las composiciones y la capacidad de SUPERTRAMP
para funcionar como un ensamble bien afiatado a la hora de llevarlas
a buen puerto: el elemento individual más fundamental es
HALLIWELL, quien sabe apropiarse de los temas con sus precisas
intervenciones en los solos, armonías y adornos varios.
La emblemática armónica de School
parece anunciar el amanecer de un nuevo día, un día
para seguir enmarcado dentro del engranaje de normalización
moral e ideológica: HODGSON no oculta su actitud de
descontento al cantar las líneas irónicas de la letra,
mientras que el grupo se mueve fluidamente por todos los pasajes:
líneas de saxo soprano y guitarra, adornos de marimba y bajo,
un cautivante solo de piano y, finalmente, el exultante reprise
final. Engarzado con este efectivo tema de apertura aparece Bloody
well right, más tirado hacia el RnB:
el primer protagonismo lo asume el piano eléctrico, para
luego, en el jam final tras el último estribillo dejar campo
para el lucimiento del saxo tenor. Hide in your shell,
con sus atractivas melodías amables, abre una ventana de
vibraciones positivas: DAVIES hace una labor particularmente
buena en el órgano, sin pomposidad pero, aun así,
con bastante clase. Asylum es una pieza emocionalmente
densa: la lentitud de su compás básico no oculta su
fuerza expresiva... aunque la mayor dosis de fuerza expresiva me
parece que está contenida en Rudy. Este
tema es el más complejo, transitando por el jazz de salón,
el hard rock, el sinfonismo basado en los motivos de piano y los
esplendorosamente estilizados arreglos de cuerdas, junto con los
fluidos cambios de ambiente. Ésta es, sin duda, una de las
mejores creaciones (si no la mejor) de DAVIES para la época
más gloriosa de SUPERTRAMP. Entre ambos temas está
Dreamer, una simpática pieza que recoge
la frívola alegría propia del ensueño para
usarla en su contra a través de la letra y el canto ligeramente
burlesco dirigido por HODGSON.
Las cosas se elevan a su punto más solemne y ensombrecido
en la secuencia de los dos últimos temas. If everyone
was listening es una balada en clave semejante al de un
vals sinfónico, donde HODGSON emite un lamento por
los sueños rotos y los tesoros perdidos de la ilusión
– la conmoción emocional que causa el estribillo es
infinito, al menos, tal como yo lo siento. Finalmente, el tema homónimo
se encarga de cerrar el disco. Este tema destila un semejante aire
de vulnerabilidad y derrota, aunque en este caso, la desazón
viene con un carácter más aguerrido. No es solo el
canto grave de DAVIES el que origina esto, sino también
la letra, parca pero bastante evocativa en su retrato de la maldad
inherente al género humano, incluso en sus exponentes más
comunes y discretos: menciones especiales para el solo de saxo y
los ambientes sombríos orquestales que van flotando sobre
el motivo final recurrente de piano hasta terminar envolviéndolo.
Justo en los momentos culminantes del fade-out se oye el motivo
de armónica con que se había abierto School.
"Crime of the Century" es un disco a la vez pesimista
y majestuoso, sombrío como un atardecer melancólico
y repleto de ingeniosos colores musicales. Sin ser propiamente un
grupo enmarcado en las pautas más seguras del género
progresivo, SUPERTRAMP supo hacer con este disco una joya
que resulta en gran medida coherente con las pretensiones artísticas
del mismo. Imperdible, en una palabra.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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