
Justo cuando estaba culminando la década más gloriosa
del progresivo, aun había inquietudes musicalmente pretenciosas
rondando en las mentes de varios músicos: fue así
como se formó la súper-banda SKY,
a partir de la iniciativa conjunta de un ensamble de músicos
de amplia experiencia: uno de ellos, el ex-miembro de CURVED
AIR Francis MONKMAN deja su doble rol en la guitarra
y teclados para concentrarse en los últimos; tres músicos
de sesión (dos de ellos, australianos residentes en Gran
Bretaña) bastante bien reputados; y finalmente, un John
WILLIAMS que ya por entonces destacaba como un prominente intérprete
de piezas de cámara. La meta común era el forjamiento
de un estilo fusionado de rock, academia barroca, romántica
y vanguardista, algunos toques de jazz, y un infaltable sabor de
sensibilidad pop evidente en la intención de no caer en complejidades
"obsesivas" al elaborar las líneas melódicas:
el resultado final se tradujo en una música fina y elegante,
ejecutada con oficio, y a la vez accesible y con gancho sin caer
en la chabacanería pegadiza.
A pesar de que este disco debut no llega a los picos creativos
de sus dos discos siguientes, se trata sin duda de una entrada exquisita
que puede perfectamente cumplir con los estándares de los
admiradores más exigentes del progresivo sinfónico.
'Westway' y 'Cannonball' son buenos
ejemplos de cómo SKY puede elaborar un progresivo
llamativo y conservar a la vez un evidente sentido de fineza y distinción.
'Carillon' es una pieza hermosa, una balada relajada,
delicada, rebosante de envolvente serenidad. En lo personal, considero
una pena que este número tan solo dure 3 minutos y medio...
tal vez un trabajo más extendido de arreglos hubiera podido
explotar la belleza de este tema hasta niveles más fastuosos
y conmovedores: de todos modos, está bien así como
está. Tal como suele suceder en estos casos, también
hay en este disco algún que otro cover de temas de autoría
añeja. En este caso particular, son dos - el primero es 'La
danza', un tema festivo de corte palaciego; el segundo,
'Gymnopedie No. 1', rescata la magia inteligentemente
sutil de Erik SATIE y la reelabora a partir de una delicada
conjunción de dos guitarras clásicas, un vibráfono,
una capa etérea de sintetizador, y un bajo a la vez escondido
y presente – ¡simplemente irresistible! El tema final
'Where Opposites Meet' es una suite compuesta por
MONKMAN que ocupaba todo el lado B del vinilo, y sirve como
un perfecto compendio de la diversidad estilística ofrecida
por este quinteto. La diversa secuencia de motivos melódicos
y armónicos que se extienden a través de la sucesión
de los diversos pasajes (unos ligeros y otros más relajados)
es una muestra tanto del talento compositivo patente en SKY
como de su capacidad de funcionar de manera fluida como un grupo
en el sentido más integral y equilibrado de la palabra.
Balance general: el disco debut de este espléndido ensamble
destila la suficiente elegancia y buen gusto como para que sea adecuadamente
atendida por los genuinos admiradores del rock sinfónico.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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