
RPWL siempre me ha
parecido un clon de PINK
FLOYD, con algunos
aderezos neo-progresivos y, sinceramente, no tenía una expectativa
muy alta cuando recibí este álbum, pero después
de escucharlo muchas veces, debo reconocer que me agrada. Como puede
esperarse de un grupo neo, el álbum está basado en
canciones, muy sencillas, sobrias, pero sólidas y decentemente
arregladas, con una multitud de detalles detrás del plano
principal. Las canciones son bastante convencionales, sin meterse
en complicaciones ni tratando de ser pioneros, pero con mucho cuidado
en los detalles, embellecimientos aquí y allá, y una
variedad de efectos sonoros que le dan cuerpo a todos los cortes
del álbum.
Las enseñanzas de PINK FLOYD se notan especialmente
en el estilo del vocalista, muy similar al de GILMOUR,
así como algunas partes de guitarra. El trabajo en los teclados,
particularmente el Mellotron, es bastante bueno, y se nota una maduración
que gradualmente los aleja de sus fuentes originales de inspiración
y empieza a dejar ver señales de un estilo propio, aunque
todavía muy poco desarrollado. en general, el sonido sigue
recordando mucho al del fluido rosa.
Las 10 canciones de este álbum suman casi 71 minutos, y
van desde la corta Day on my Pillow (4:23) hasta
World through my Eyes (10:14) que para mí,
es el mejor corte del álbum, pues hay mayor variedad de atmósferas
y un trabajo vocal por encima del estándar. En general, es
un álbum bastante recomendable para los fans de PINK FLOYD
que ya se cansaron de esperar un álbum nuevo, está
bien armado, con canciones melodiosas, muy accesibles, y varios
intervalos instrumentales, desafortunadamente cortos, pero que sirven
de descanso al oído. Quizá habría ganado mucho
con mayores contrastes entre una canción y otra, pero eso
ya es otra historia
–Martín
HERNÁNDEZ.
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