
El álbum Reale Accademia di Musica es una de las mejores obras
de progresivo italiano que he escuchado hasta ahora. En seis cortes, en
40 minutos 25 segundos, en un proyecto único, REALE
ACCADEMIA DI MUSICA (RAdM) plasmó en éste,
el primero de dos discos, toda la esencia de un progresivo romántico,
cambiante, emotivo, típicamente italiano
El álbum estuvo interpretado por Federico TROIANI (pianos
eléctrico y acústico, órgano, melotrón, voz),
Nicola AGRIMI (guitarras eléctrica y acústica), Pierfranco
PAVONE (bajo), Roberto SENZASONO (batería, percusiones),
Henryk TOPEL (voz principal) y hubo tres invitados a participar:
Pericle SPONZILLI (guitarra), Maurizio VANDELLI (guitarra
acústica en Il Mattino y melotrón en Lavoro in Citta') y
Natale MASSARA (dirección de orquesta en los dos primeros
cortes, Favola e Il Mattino). Desafortunadamente del grupo se sabe muy
poco y es una pena, porque al menos para mi, RAdM es uno de los
mejores exponentes del progresivo en Italia.
Reale Accademia di Musica es un disco muy bien equilibrado en todos sus
componentes. Inicia con Favola, un corte pequeño que da
un preámbulo de tipo acústico, quedo, que se desvanece y
da paso a Il Mattino, que inicia retomando el ligero canto de TOPEL
al inicio y que crece poco a poco en complejidad, marcada por un piano
acústico y elementos orquestales bien definidos que de pronto te
envuelven en un cabaret típico del viejo oeste y se desvanece hacia
un final de nuevo quedo, lerdo, apacible. Ognuno Sa está
marcado también por un piano acústico, solo que esta vez
el cambio de ambiente está definido por una guitarra acústica
y un tratamiento vocal que te transporta a la década de los '60
cuando los BEATLES eran quienes reinaban en la radio.
Luego viene Padre, un corte que define por sí solo la esencia
del grupo; un sonido clásico que crece con teclados y una guitarra
áspera que permite entrada a la batería que marca e incorpora
un ritmo avasallador, interrumpido por momentos calmos que interpretan
de nuevo la voz. Lavoro in Citta' está marcada por un juego
vocal distinto, profundo, soportado por un bajo persistente y una batería
bien marcada; hay rupturas interesantes que te devuelven al sentir romántico
del álbum y elementos sinfónicos muy bien logrados. Pero
el final tiene que llegar y lo hace sonando a Vertigine, el corte
menos estable del concepto; una canción que se violenta y grita,
que se desvanece y llora, que sonríe y alegra
Reale Accademia di Musica en un álbum muy completo. Nunca un disco
para quienes prefieren los sonidos fuertes, violentos, metálicos,
sino más para quienes pueden sentarse frente a una chimenea y dejar
volar la imaginación y son capaces de llorar solos, por el único
motivo de haber sido tocados por un lamento que escuchó del disco.
Desde luego, uno de mis 100 discos favoritos.
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