Cuando vimos a los chicos de "Wayne's World" meneando las cabezas en el coche al son del atronador riff de guitarra de Brian MAY en 'Bohemian rapsody' nos reímos a placer porque todos lo habíamos hecho antes. Era la gloria suprema de QUEEN, no sólo por su fastuosa duración (siete minutos en el original) y su innovadora película promocional, sino porque captaba la esencia de la pose operística de Freddie MERCURY y la exquisita precisión de MAY con los trastes. QUEEN produjo algunas de las más grandes canciones de estadio de todos los tiempos para sus hordas de perfeccionistas seguidores: 'We will rock you' y 'We are the champions' siguen siendo indispensables en todo evento deportivo de renombre. Cabe destacar que después del éxito de “Bo rhap” tan al comienzo de su carrera (1975) se las arreglaron para mantenerse a la altura, acaparando la atención del público en el festival Live Aid diez años después. Bob GELDOF dijo que a MERCURY le había encantado “mariconear” delante del mundo entero; una década más tarde, desde más allá de tu tumba, Freddie seguía ocupando el centro del escenario (1).
Hay grupos de los que se puede hablar mucho, pero de los que casi todos también saben mucho. Lo que pocas veces concideran, es el hecho de que QUEEN es uno de los grupos que más ha influido en la realización de sonidos que armonicen y que al mismo tiempo reflejen la estética y el poder de representación musical, no solo en el heavy metal sino en el progresivo también, así como en la hechura de cualquiera de los géneros de música rock que se precien de hacer algo original. Ideas que convergen en una sola dirección, explican bien lo que fue, ha sido y seguirá siendo la música de QUEEN: inspiración creada desde un plano superior, en el que se observa a los mortales y uno se pregunta si vale la pena vivir amando o morir por amar
(1) Philip DODD, The Book of Rock.
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