
Culminando dos años de una intensa escritura y refinamiento, PRYMARY emergió con un importante álbum concepto titulado "The Tragedy of Innocence". Basado en eventos reales, el álbum explora el oscuro mundo de una niña que sufrió del abuso y cómo ciertos momentos clave de su vida la encausaron a una vida adulta caótica. Música, concepto y líricos se combinan en un frente común para comunicar la historia de la vida de una persona común, a quien la esperanza es lo único que la mantiene sin perderse (1).
2006 fue el año en que PRYMARY vio realizado en un importante sello discográfico su trabajo de dos años de dedicación. El grupo ya había realizado (de manera indendiente) un álbum debut, pero fue "The Tragedy of Innocence" el que impulsó la banda a territorios hasta entonces únicamente imaginados. El sonido que crearon es una mezcla de progresivo melódico con rock metálico (¿o progresivo sinfónico con metal melódico?), enfatizado en el compañerismo musical, la melodía y los ritmos complejos. El grupo consiste de Mike DiSARRO (vocales), Sean ENTRIKIN (guitarras eléctrica y acústicas de 6 y 12 cuerdas, coros), Smiley SEAN (teclados, coros), Chris QUIRARTE (batería, percusiones electrónicas, coros) y James SHERWOOD (bajo eléctrico, coros), músicos apasionados que lograron, mediante una historia en tiempo regresivo, plasmar los altibajos emocionales de cada fragmento de las historia con su precisión y técnica. “De este modo la música es a tiempos caótica desde un heavy metal brutal, introspecciones ligeras y con un abrumador sentido de la emoción melódica” (2). Para completar las emociones, PRYMARY dispone de las voces de Cynthia EZAKOVICH, Valerie QUIRARTE y Chris QUIRARTE, quienes representan a la niña, la joven y el hombre respectivamente dentro del relato de esta historia.
"The Tragedy of Innocence" es un álbum sumamente emocional, bien representado en cada desesperación, en cada gana de gritar, en cada tiempo de respiro… me resulta mórbido lo cual lo considero algo positivo, exponiendo más bien una cruda realidad desde cierta postura de expresión musical, que tratándose de rock progresivo, es interesante. La calidad del álbum es en general muy buena, haciéndose más caótico según se acerca uno hacia el final. Los momentos sinfónicos son abundantes así como los constantes cambios de intención, y aunque en determinados tiempos el tráfico de sonoridades es tan agolpado, el concepto general resulta equilibrado. Un álbum sumamente competente, casi casi superior, razón por la cual le otorgo 9/10.
–Alfredo TAPIA CARRETO. Opinión personal.
(1) ProgRock Records, brochure publicitario, 2006.
(2) ídem
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