
Con este disco, el primero que consta como grabación oficial de la resucitada banda PROTO-KAW (tras la edición del recopilatorio de demos de la segunda versión de KANSAS), Kerry LIVGREN y buena parte de sus viejos compinches logran recrear la “magia perdida” de los primeros 70s, retomando varios temas del repertorio arcaico de la banda y proveyendo unos cuantos nuevos que en gran medida rescatan y respetan el espíritu artístico de su obra original, aunque con la asunción de un estilo más preciosista, las cosas se orientan más claramente al progresivo sinfónico en detrimento del filo psicodélico agresivo exhibido en "Early Recordings from Kansas". Por otra parte, el factor jazz-rock sigue presente de manera fácil de notar, tal como se advierte en varios pasajes instrumentales de las piezas de estructura más ambiciosa: da la impresión de que si el grupo no contara con las restricciones de la duración de un repertorio de CD, podían ampliarse los jams que surgen en la ocasión. El refinamiento del sonido grupal no supone un contrapeso para el rol destacado del órgano Hammond, los solos de guitarra y vientos, la energía expresiva del vocalista, el punche de la dupla rítmica. El empleo de los sintetizadores principalmente obedece al armado de orquestaciones fastuosas que añaden un cierto toque de distinción y pulcritud sinfónica al ensamble grupal; también hay momentos en los cuales se quiere plasmar algunos golpes de efecto etéreos, como sucede en algunos pasajes de 'Leaven' y 'Quantum leapfrog'.
Un golpe de gong da inicio al primer tema, 'Alt. More worlds than known', el mismo que articula blues, jazz fusión y colores exóticos de corte arábigo en una amalgama sonora bien articulada y con gancho, un poco en la línea psicodélica BEATLE pero esencialmente progresiva. Un camino musical semejante se reitera poco después en 'Leaven', poniendo en este caso un mayor acento en la actitud de misterio místico, hasta llegar a la frenética explosión de la coda – uno de los números más impactantes del disco. En contraste, 'Axolotl' ofrece un paisaje sonoro más marcadamente melancólico e introspectivo, cercano a la onda PROCOL HARUM, mientras que por su parte, 'Quantum leapfrog’ se pasea por los senderos del jazz-rock con elegante sensualidad y controlada sutileza, todo ello en consonancia con la amable solemnidad de la letra. 'Words of honor' es una balada progresiva llamativa, con un gancho muy emparentado con el KANSAS clásico, y también con algunas alusiones a JETHRO TULL en su faceta meditativa: durante el interludio, el tema torna momentáneamente a climas más épicos, siempre medidos. Los temas 6 y 8 ofrecen los momentos mas accesibles del disco: melodías agradables, compases pegadizos de corte R’n’B, y una labor cuidada en los arreglos vocales e instrumentales que coquetean con el rock clásico de puro sabor norteamericano: sin ser muy trascendentales, cumplen con ofrecer un sano contrapeso frente a la complejidad que se elabora en el resto del repertorio. 'Heavenly Man' también está construido sobre una base R’n’B, pero ciertamente muestra aspiraciones más elevadas en lo que se refiere al empleo de algunos quiebres rítmicos y algunos ingeniosos giros de acordes, así como la adopción de un tono reflexivo que nos vuelve a traer a colación la referencia a PROCOL HARUM.
'Gloriana' y 'Theophany' son los números más próximos a los parámetros habituales del Canterbury y el sinfonismo de herencia británica (JETHRO TULL, YES, KING CRIMSON de la era SINFIELD), siendo así que el segundo de éstos destaca como el más brillante del disco. Su bien lograda sucesión interconectada de las diversas secuencias melódicas, tan hermosas y envolventes como son, las esplendorosas orquestaciones de teclado, y ese atrapante compromiso emocional que se destila tanto en el canto de MEREDITH como en el desarrollo de las secciones más épicas, todos estos elementos convierten a 'Theophany' en un excelente broche de oro para "Befote Became Alter". Quién sabe, esta pieza hubiese estado muy cómoda insertada en el repertorio de cualquiera de los primeros cuatro discos de KANSAS, pues muestra fielmente la faceta épica-espiritual de LIVGREN como compositor. Este disco es todo un manifiesto de conservación del ingenio progresivo por parte de una banda que por fin salió del anonimato al cual la historia la había condenado inicialmente. Vale la pena prestar atención a la música de PROTO-KAW.
–César Inca MENDOZA, para Manticornio.
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