
Cuando se habla de inventiva, creatividad y magnificencia estética,
se puede hablar muy bien de Sergeyevich.
Este gran músico (considerado como uno de los más
agraciados del siglo 20), escribió hermosas obras instrumentales,
óperas y ballets. PROKOFIEV estudió composición,
orquestación y piano en el Conservatorio de San Petersburgo,
ganando un premio por su interpretación en éste último
en 1914 con una obra de su propia inspiración.
En 1918, PROKOFIEV abandona la ya entonces Unión
Soviética buscando tal vez un lugar donde proliferar sin
tanta presión, y así fue. Es sobretodo en los Estados
Unidos y en París en donde el genio compositivo de este hombre
crece enormemente. Su obras son bien reconocidas en su tierra natal,
donde Sergey recibe premios y reconocimientos, regresando
a ella en 1932 para no irse más. Parece que no debió
haberlo hecho, pues es desde su retorno a Rusia en donde el reconocimiento
hacia este gran músico se termina y hasta se le empieza a
criticar gacho. No es justo. La verdad es que Sergey PROKOFIEV
es uno de los músicos más agraciados del siglo 20
y una de las más grandes inspiraciones musicales para la
música contemporánea.
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