
Aquí tenemos al "Meddle" de PINK
FLOYD, uno de sus trabajos más notables y también
más relevantes, tanto en lo que concierne a la historia particular
del grupo como a la influencia que ejerció en varias bandas
que por entonces estaban recién haciendo sus pininos en el
negocio del progresivo (en especial estoy pensando en NOVALIS
y ELOY).
"Meddle" ocupa, junto con "Atom Heart Mother",
el rol de tránsito entre su psicodelia primigenia y su orientación
posterior, más decididamente sinfónica, pulcra y estilizada.
En el lado A tenemos los frenéticos solos de guitarra eléctrica,
slide y pedal steel, el órgano etéreo y a veces ligeramente
áspero, los efectos lisérgicos de mellotron, y también
los números acústicos con actitud introspectiva y
bucólica: o sea, una confluencia de los elementos remanentes
de la prototípica psicodelia floydiana y los nuevos aires
melódicos que llegaron con el ingreso de GILMOUR
y la soltura creativa de WRIGHT.
Pero también tenemos en la gloriosa suite 'Echoes'
- que ocupa todo el lado B del vinilo - el inicio de una dirección
enfocada hacia la estilización, donde la preocupación
central es la de armar motivos musicales de forma más estructurada,
asumir una pretensión más épica,
por así decirlo. Esto servirá como entrenamiento importante
para las futuras gestaciones de discos como "'Dark Side of
the Moon" y "Wish You Were Here". Esta misma estilización
a la que nos estamos refiriendo puede asimismo notarse en las piezas
acústicas, las cuales son más diáfanas que
las que aparecían en "More", por ejemplo.
La agresividad de 'One of these days' pone bastante polenta
rockera desde un mismo inicio, con esa secuencia de dos bajos que
introduce los fundamentos pata una base rítmica efectiva
sobre la cual el órgano flota pesadamente, mientras la guitarra
steel va asumiendo de a pocos su protagonismo gravitante. Los paisajes
acústicos pintados por 'A pillow of winds' y 'Fearless'
sirven para matizar las cosas y llevarnos por la senda del reposo
espiritual, ya sea a través de una melancolía meditativa
(como sucede en el primero de estos temas) o de un sereno optimismo
(como sucede en el segundo) - la inclusión de un cántico
de barra futbolística al final de 'Fearless' funciona
como una ingeniosa estrategia acentuación del optimismo intencionado
en la canción. 'Saint Tropez' pone algo de añejos
aires jazzeros en una vena humorística relajada, con buenos
resultados. No sucede lo mismo con el blues 'Seamus', que no pasa
de ser una idea graciosa no oportunamente concretizada - compárese
con 'Harold the Barrel' de GENESIS
o 'Dog's life' de GENTLE
GIANT, canciones donde el ingenio artístico sí
explota con eficacia una idea musical específicamente tonta.
En todo caso, los temas 2-5 comparten la misión común
de invitar al oyente al relax previamente a la experiencia densa
y solemne que le aguarda durante los siguientes 23 minutos.
Dicha experiencia es provocada por 'Echoes', la gema absoluta
del disco, y EMHO, la pieza mas sobresaliente del repertorio total
de PF. Esta inmensa suite que ocupa el lado B del vinilo
no está estructurada al modo de 'In held 'twas in I'
de PROCOL HARUM
o 'A plague of lighthouse keepers' de VDGG,
las cuales consisten en secuencias hiladas de motivos más
o menos breves; 'Echoes', por su parte, se articula coherentemente
a partir de un motivo básico que funciona como un eje exclusivo,
y a partir de éste, la banda incorpora ornamentos y jams
varios. La sección hipnótica establecida por adornos
de mellotron y guitarra slide conecta al grupo con la línea
de trabajo psicodélica que le es propia; por su parte, el
jam rockero que viene después de la primera parte cantada
nos muestra un filo aguerrido en el contexto de un compás
lento - como siempre, la majestuosa maestría de GILMOUR
y las texturas de órgano de WRIGHT salen al frente
para elaborar el núcleo del feeling grupal. La
temática de la lírica sigue siendo introspectiva,
pero esta vez se pone sobre el tapete la conexión con el
otro como fundamento de nuestro yo intersubjetivo. Como ya sabemos,
éste será un motivo recurrente en las letras de WATERS,
desde ópticas diversas como la política, la social,
la psicológica, la existencial... Esta suite es sumamente
significativa, en verdad. Lo más notable en la instrumentación
es, a grandes rasgos, la presencia de una actitud más preciosista
y contenida en las interacciones, así como una mayor pulcritud
en las amalgamas sonoras creadas. Estas preocupaciones, si bien
ya estaban presentes en la suite 'Atom heart mother' - del
disco del mismo nombre -, recién en 'Echoes' logran
su expresión cabalmente madura.
A modo de conclusión, "Meddle" es una obra fundamental
de PINK FLOYD, debido tanto a la particular revisión
de su etapa post-"Piper at the Gates of Dawn" que en ella
tiene lugar como a su apertura a los siguientes horizontes musicales
hacia los cuales GILMOUR, MASON,
WATERS y WRIGHT girarán sus miradas. Es un
disco infaltable en cualquier buena colección progresiva.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
|