
En el momento en que OZRIC
TENTACLES grabó y editó "Strangeitude", ya
era una banda dueña de una voz propia, basada en una poderosa
vibración psicodélica: varias de sus muestras más
entusiastas y cautivadoras se encuentran aquí. En todo caso,
se nota que la sección percusiva es menos absorbente que
en trabajos anteriores, por lo que el grupo aprovecha para expandir
geométricamente su faceta rockera y dejar que los sonidos
sintetizados y guitarreros sobresalgan con mayor intensidad en la
mezcla. Aparte de ello, no hay mayores novedades en el campo estilístico
–la banda prefiere seguir explorando en territorio conocido
apelando a una mayor dosis de garra. Esta garra aumentada se expresa
muy firme y claramente en los primeros números 'White
rhino tea' y 'Sploosh!', donde se exhiben sendas cuotas
de agresividad eléctrica y parafernalia sintetizada cósmica
en el contexto de jams extendidos, sólidamente instalados
por el fundamento rítmico de MEV y ROLY (ellos
siempre han sido de fiar a la hora de sustentar un piso firme para
los vuelos sonoros ejecutados por sus compañeros). Las cosas
pasan a un nivel más articulado en 'Saucers', una
pieza de inconfundible color arábigo, creando un clima de
sosiego en un amable ambiente exótico, lo cual resulta un
contraste más que apropiado tras la ebullición eléctrica
provista por los dos temas anteriores. El tema homónimo es
ciertamente perturbador, por así decirlo: tras una bizarra
introducción un poco 'siniestra', surge un jam de base netamente
electrónica a lo largo del cual se conserva el aire inicial
de extravagancia mediante el uso de ruidos de voces radiales y máquinas.
'Bizarre bazaar' nos hace retornar a los terrenos del exotismo
arábigo, con unos añadidos toques de corte latin jazz:
pero lejos de limitarse a recurrir a los clichés del jazz
fusión, la gente de OT siempre se da maña para hacer
notar (esta vez, de manera más sutil) sus tan recurrentes
secuencias sintetizadas y la crucial labor del dueto rítmico.
Este tema y el siguiente son los que contienen el mayor gancho del
disco. Justamente 'Space between your ears' nos proporciona
ese tecno-reggae que parece imprescindible en cada disco de OT,
en su sección inicial, pletórico de líneas
hipnóticas de guitarra y flauta, hasta que en una segunda
sección la cosa se transforma en el jam más incendiario
de todo el disco - bueno, al fin y al cabo, este tema tenía
guardada una sorpresa para el oyente. El disco se cierra, en su
edición de CD, con una versión en vivo de 'Throbbe',
uno de los clásicos de la banda, muy pero que muy recurrente
en sus conciertos.
En suma, "Strangeitude" resulta un muy buen disco, que sin embargo
tiene que cargar con la cruz de suceder a los que en opinión
de muchos (incluyendo a quien esto escribe) son los mejores discos
de OT – "Erpland" y "Jurassic Shift" – pero, ciertamente
la carga con mucha clase y calidad... y sobre todo, mucha polenta.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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