
Con este importante disco, Le ORME inicia su periodo de madurez como genuino referente progresivo dentro de la escena rockera italiana. "Uomo di Pezza" es una joya musical que destila belleza y elegancia a raudales, mostrando el modo tan creativo en que este trío recicla sus obvias influencias (ELP en cuanto a lo enérgico, GENESIS en cuanto a la sensibilidad acústica) a través de la implantación de una idiosincrasia patentemente mediterránea tanto en su vibración melódica como en su lirismo melancólico. Los arsenales de teclados y percusiones aumentan en volumen, con lo cual el ensamble puede concretizar de manera sólida y convincente su evolutiva visión musical. Por supuesto, todo esto no sería sino mero artificio y técnica si no hubiera una labor compositiva inspirada y concienzuda en la base. El repertorio compuesto por Toni PAGLIUCA y Aldo TAGLIAPIETRA contiene un dinamismo y una serie de recursos mayores a los exhibidos en su disco anterior "Collage", el cual, a pesar de su obvia calidad artística, mostraba que aun quedaban aristas por pulir en el grupo.
La fanfarria emersoniana basada en órgano y piano con que comienza ‘Una dolcezza nuova’ da una idea de la solidez con que opera el trío. Eso sí, la fanfarria queda como mero motivo de entrada, pues el núcleo de la pieza consiste en una balada cándida y melancólica con base de piano; los delicados retazos de mellotron ayudan a crear una aureola etérea al asunto. Luego sigue una pieza más cándida aun, ‘Gioco di bimba’, una suerte de serenata pastoral en 3/4 que acerca al grupo al espíritu trovador de las bandas de plazoleta: los adornos de órgano, campanas y notas agudas de guitarra eléctrica que simulan mandolinas aportan algo de sofisticación. ‘Una porta chiusa’, que dura más de siete minutos, es el tema más extenso del disco, siendo uno de los más claramente destilan la influencia de ELP dentro del sonido propio de Le ORME. El otro es el épico instrumental de cierre ‘Alineazione’, el cual contiene en su interludio un alucinante solo de órgano distorsionado en medio de los ornamentos de sintetizador y escalas disonantes de piano. Mención especial para el muy diestro y enérgico baterista Michi DEI ROSSI, quien luce particularmente su pericia y sensibilidad para la interacción en estas dos piezas que acabamos de mencionar, las mismas que cierran ambos lado del vinilo de manera espectacular.
Las tres piezas que aun quedan por comentar se sustentan claramente en la faceta lírica del grupo (la predominante, en verdad). ‘Breve immagine’ es una fastuosa balada progresiva (se siente, lastimosamente, muy breve) en la cual el mellotron y el sintetizador construyen una ambientación onírica, irreal, algo similar a lo que THE MOODY BLUES o GENESIS hacían cuando querían trabajar el lado más ensoñador de su música. También cabe mencionar esas notas de celesta al inicio de cada mudanza: parecen hojas otoñales movidas por la brisa en medio de la perezosa bruma del adormecimiento. ‘Figure di cartone’ es un medio tiempo de folk-pop con base de guitarra acústica, sobre el cual el sintetizador elabora colores gráciles, adoptando una sonoridad wakemaniana semejante a la que por aquel entonces también hacía PREMOLI en PFM para sus primeros discos. ‘Aspettando l’alba’ combina la candidez folk de ‘Figure di cartone’ y la magia etérea de ‘Breve immagine’, creando así un adecuado preludio al despliegue de polenta en el instrumental de cierre. "Uomo di Pezza" es un disco crucial dentro del proceso de rápida germinación y maduración de la visión progresiva de Le ORME, todo un clásico arquetípico de Italia.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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