
1984 fue un año de mucha actividad para Mike, pues además de la edición de un nuevo álbum, se embarcó en una gira de 50 conciertos por Europa y comenzó a preparar su primera banda sonora (para la película "The Killing Fields" de Roland JOFFE, que trata sobre la guerra civil camboyana). El álbum "Discovery" fue el primero que OLDFIELD grabó fuera de Inglaterra. Para eso, construyó un estudio en una casa a 2000 metros sobre una montaña en los Alpes suizos desde la que se alcanzaba a ver el lago Ginebra. Ahí, Mike produjo una nueva selección de canciones junto con un brillante tema instrumental titulado ‘The lake’, inspirado precisamente en el paisaje del Lago Ginebra frente a su estudio. La tarea de poner voz a las canciones volvió a quedar a cargo de Maggie REILLY, junto con Barry PALMER, el vocalista de la banda alemana TRIUMVIRAT, quien participa en 'Poison arrows', 'Discovery' y 'Saved by a bell'. 'Tricks of the light' es un dueto de ambos vocalistas.
Para este álbum, Mike aprovechó toda la capacidad sonora del sintetizador Fairlight CMI, que ya había empleado previamente en "Crises", pero aquí demuestra que su creciente habilidad para manipular este artilugio pues, de hecho, sus sonidos digitales sintetizados forman el esqueleto principal del sonido de todo el disco. También echó mano de la capacidad de zámpelo del CMI (en ‘The lake’, Mike usa la voz digitalizada de Maggie REILLY para algunos efectos).
Típicamente, "Discovery" no ocupa uno de los primeros lugares entre los mejores álbumes de OLDFIELD, aunque creo que está bastante subestimado, pues tampoco es una obra prescindible en el canon de Mike. Existe cierta coherencia narrativa entre las diferentes canciones, que le da unidad a la obra, aunque no se trate de un álbum conceptual. Las canciones individuales son muy buenas, pero juntas logran un álbum excelente. En general, "Discovery" es un álbum oscuro, con rabia contenida y pocos pasajes luminosos. El álbum abre con ‘To France’, inspirada en la vida de María ESTUARDO, reina de Escocia. Aunque solo consiguió un éxito moderado en Inglaterra, en toda Europa fue un bombazo. La canción tiene un aire fatalista pues habla sobre la imposibilidad de la ESTUARDO de cambiar su propio destino. 'Poison arrows' sigue con la misma atmósfera opresiva, y trata sobre la paranoia y la intriga.
'Crystal gazing' cambia un poco el tono del álbum, con una melodía más ligera, aunque el tema que presenta sigue siendo misterioso. Sigue ‘Tricks of the light’, más dinámica y luminosa, con un buen juego de voces entre REILLY y PALMER. Aquí se especula sobre la posibilidad de contactar con el Más Allá, pero la decepción se marca claramente cuando los cantantes afirman que todo es un “truco de la luz”. ‘Discovery’ retoma la atmósfera oscura y de rabia contenida mientras Barry PALMER canta desesperadamente sobre la necesidad de saber distinguir la verdad entre un mar de mentiras. De nuevo, el tema de la confusión y la paranoia dominan este tema. ‘Talk about your life’ habla sobre el contacto entre las personas: ‘¿Tienes que ser tan distante? ¿Cómo puedes ser tan irreal?’ cuestiona Maggie repetidamente. Esta canción repite los temas musicales de ‘To France’, reafirmando la coherencia temática y musical del álbum. ‘Saved by a bell’ es a mi gusto la pieza más débil del álbum; habla sobre un viaje imaginario por el espacio sideral, y presenta un buen contraste entre la delicadeza de los versos y la fuerza del coro.
Finalmente, el album cierra con ‘The lake’, donde Mike retoma algunos de los temas de "Tubular Bells", gesto que también hizo en ‘Crises’ y muchas otras obras. Como ya se mencionó antes, esta pieza es un retrato musical del Lago Ginebra; la estructura de la obra también recuerda a "Hergest Ridge" en el sentido que comienza muy suavemente, luego crece hasta llegar a la intensidad de una tormenta, para terminar en un paisaje calmo y ensoñador. A pesar del uso de temas de su obra magna, OLDFIELD se las arregla para no sonar repetitivo, y logra una de sus mejores mini-épicas de la década de los 1980’s.
En conclusión, "Discovery" es un sucesor digno de "Crises", y junto con "Islands" (1987) forma una especie de trilogía que representa lo mejor de su producción de aquella década.
–Martín
HERNÁNDEZ.
|