
En mi opinión, uno de los mejores discos de Mike
OLDFIELD, uno de mis 100 favoritos y una de las más grandes obras compuestas en rock progresivo.
Un solo track de 60'02".
"Amarok" es una obra, un álbum, un concepto, una
advertencia: son tan fuertes los cambios y tan bruscas las orientaciones
hacia cada momento dentro de la obra, que resulta fácil tener
alguna alteración emocional cuando sin previo aviso, alguno de los pasajes musicales se desplaza al extremo opuesto de lo que había expuesto. Se trata de un disco que hay
que escuchar cuando estemos en pleno equilibrio emocional, o se corre el riesgo
de no entender nada y pensar que se trata de un disco que carece de pies y cabeza. Sin embargo, lo que se podría identificar como un proyecto que se excede en lo experimental, es en realidad un retorno a los mejores momentos que identificaron a Mike OLDFIELD como hacedor de un subgénero específico (muchos llaman a su música Progresivo Oldfield), con todo y su característico sonido.
La lista de instrumentos que se usaron para interpretar esta obra es exhaustiva. En la lista destacan diferentes guitarras clásicas, eléctricas y autóctonas, bajos, teclados e instrumentos musicales traídos de diferentes partes del mundo, así como el empleo de juguetes, cucharas, martillo y cubeta, entre un montón de recursos más. Peron no fue OLDFIELD quien se puso a jugar con todos los recursos sonoros. Se agradece la participación de Clodagh SIMONDS, Bridget ST. JOHN y Janet BROWN en otorgamientos vocales, a Paddy MALONEY tras la uilleann pipes (gaita irlandesa), así como la organización de músicos africanos por Julian BAHULA, músicos que otorgan fabulosos 10 minutos finales de la obra. Entonces, ¿quiénes le pegaron a los más de 50 diferentes instrumentos? Mike, quien además de demostrar capacidades interpretativas utilizó una enorme inspiración para “cortar” con Richard BRANSON quien hasta ese entonces había sido su “jefe”, prostituído ante los ojos del autor. Ingrato maldito desgraciado.
Escuchar "Amarok" de Mike OLDFIELD no es una tarea sencilla. Es una aventura musical. Tanto bueno habrá tenido (y tiene) el álbum que sirvió de inspiración a músicos polacos y españoles para bautizar su idea musical (aquí está el AMAROK polaco y aquí el AMAROK español) y para convertirse en uno de los álbumes indispensables de este autor. Uno, que hacia el final de su desarrollo (por ahí de faltar seis minutos para que concluya) inicia una narración en la que deja claro que un “final puede ser también un principio”, principio nuevo que se iniciaría a partir de este momento.
–Alfredo TAPIA CARRETO. Opinión personal.
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