
Grabado y lanzado al mercado en 1973, el disco debut de NOVALIS es atípico en varios sentidos. Para empezar, está cantado en inglés (por un vocalista de poca potencia y limitado registro), y también tenemos que la instrumentación carece de aportes de guitarra, con excepción de los pasajes en los cuales el vocalista Jürgen WENZEL toca la guitarra acústica. Si nos remontamos a un ámbito más esencial, notamos que el estilo musical vertido en este repertorio está abiertamente emparentado con la línea proto-prog británica (al modo de GRACIOUS o un BEGGAR’S OPERA), lo cual no nos hace sospechar en este momento de la historia del género progresivo que NOVALIS apuntaría a ser una banda puntera en esto de mezclar sinfonismo sólido con ambientes espaciales dentro de la escena rockera germana. Pero bueno, nada de esto es en sí una crítica, pues la labor de Lutz RAHN en su arsenal de teclados (piano, órgano, sintetizador y mellotron) dispone de suficientes punche y solvencia como para dirigir sabiamente los desarrollos instrumentales exigidos por las melodías y ambientes de turno. Justamente el disco comienza con la larga suite homónima que ocupaba los poco más de 17 minutos del lado A del vinilo. Las diversas ideas melódicas se suceden con pulcra naturalidad, incluyendo algunos contrastes que generan efectivos golpes de efecto, como esos tímpanos que interrumpen alguna secuencia clasicista de órgano. RAHN bebe de influencias tan diversas como WRIGHT, WAKEMAN y BANKS en sus múltiples paseos por las teclas, pero nunca llega a clonar. La aparición de sonidos de la naturaleza (murmullos de riachuelos, aves cantando suavemente) ayuda a crear un aire integralmente intimista a esta pieza.
Ninguno de los siguientes temas llegará a igualar el nivel de ingenio progresivo de ‘Banished bridge’, pero tienen el interés de ofrecer un sonido más dinámico para la banda, siendo así que se hacen más patentes las influencias proto-prog antes mencionadas. ‘High evolution’ e ‘Inside of me (Inside of you)’ exhiben una presencia predominante del órgano Hammond en los motivos centrales y los solos de turno. Ambos temas me gradan, pero debo preferir al segundo de ellos por presentar mayores ambiciones melódicas de una manera consistente, aunque debo también objetar la manera tan pobre con que se resolvió su final; algo más decididamente climático hubiese sido lo adecuado, EMO, al menos. ‘Laughing’, por su parte, comienza como una típica balada pastoral hippy centrada en rasgueos de guitarra acústica (algo así como una mezcla de DYLAN y CS&N), y luego pasa a un desarrollo progresivo relativamente suave. En ciertos momentos, este tema me recuerda a lo que los también primerizos ELOY hacían por esos años.
Cabe a fin de cuentas afirmar que, a pesar de que en esta etapa una banda en busca de su propia voz musical, NOVALIS daba claras señales de convertirse pronto en una banda sinfónica verdaderamente relevante, capaz de aportar al género cosas más valiosas que otras bandas coterráneas buenas pero menos talentosas como JANE o TRIUMVIRAT, por ejemplo. Pero esto es motivo de otras reseñas – nos conformamos por ahora con concluir que “Banished Bridge” es un ítem que vale la pena incluir en una colección progresiva que se precie de buena.
–César Inca MENDOZA, para Manticornio.
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