
Hay una historia curiosa acerca de esta banda, su nombre y el título
de su único disco. Al parecer, un amigo común de estos
cuatro músicos aseguraba tener conversaciones con un pingüino
invisible llamado Murple
supongo que en un acto de
creatividad, los cuatro se reunieron para componer una suite titulada
"Yo soy Murple", de ahí siguió el disco,
y el grupo como tal.
MURPLE (el grupo, no el pingüino) debería estar
colocado en el grupo de bandas italianas sobresalientes, pero no
tuvieron la difusión adecuada por parte de su editora (la
alemana BASF). Una verdadera lástima, pues considero que
Pino SANTAMARIA (guitarra, vocales), Piercarlo ZANCO
(teclados, vocales), Mario GARBARINO (bajo, percusiones)
y Duilio SORRENTI (batería, percusiones) tenían
madera para crear al menos otro álbum igual de bueno como
el único que hicieron.
En los poco más de 30 minutos de música que dejaron
grabada se evidencia la formación académica de todo
ellos, en particular el teclista. Las composiciones son muy buenas,
en un estilo mas bien directo, sin ser simple, y la música
es de lo mejor del rock progresivo sinfónico, bien balanceada
entre las partes más agresivas y las tranquilas, que muestran
mayor influencia de la música clásica. Algo singular
es la frescura del sonido, que inspira una imagen luminosa, positiva.
Quienes traten de buscar (y encontrar) influencias inglesas en MURPLE
podrían frustrarse: aquí no hay nada parecido a la
oscuridad crimsoniana, ni a la agresividad "emerson-lake-palmeriana",
ni a la acidez de Van Der Graaf Generator, que tanta importancia
tuvo en el desarrollo del sonido italiano. No, sólo hay simple,
puro y mediterráneo rock progresivo sinfónico italiano,
¿qué mas se puede pedir?
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