
MOVING GELATINE PLATES fue una de las bandas seminales de la vertiente más directamente vanguardista de la escena progresiva francesa. Su sonido está emparentado con la línea de trabajo realizada por SOFT MACHINE a partir de su trascendente disco "Third" y los maestros holandeses SUPERSISTER, a la par que anticipa lo que GONG concretará poco después en su etapa de madurez: tenemos, pues, una música progresiva de fuerte raigambre jazzera, con diversos elementos de psicodelia y humor que permiten al grupo otorgar una vibración particular a sus ideas musicales. Éste es su segundo álbum: "The World of Genius Hans" es toda un joya, en verdad. La adición de algunos invitados ocasionales en vientos extra ayuda a crear un colorido peculiar para el repertorio.
Por los estilos respectivos de Maurice HELMINGER en el saxo (además de órgano, flauta y trompeta) y de Didier THOBAULT en el bajo tal como los exponen en los pasajes iniciales del homónimo tema de apertura, podemos apreciar claramente sus aprecios por DEAN y HOPPER, y ello repercute crucialmente en el aura soft-machinesca que atraviesa al sonido grupal de MGP en varias facetas. Pero que quede clara esta cosa: este ensamble francés no es para nada un clon de SM, sino que se las arregla para construir algo propio a partir de sus obvios referentes externos. Dicho esto, me aventuro a señalar que el guitarreo de Gerard BERTRAM y algunas de las partes cantadas y recitadas me remiten en parte al ZAPPA de la etapa big band. En fin, a través de sus 14 minutos clavados de extensión, ‘The world of Hans Genius’ se impone como un mini-catálogo de las ingeniosas potencialidades sonoras que MGP es capaz de crear y concretar a través de una bien armada secuencia de motivos varios. Con ‘Funny doll’ las cosas se ponen un poco más cándidas: a pesar de que las líneas melódicas de saxo soprano y guitarra son abiertamente disonantes, la pieza destila un aura grácil y juguetona, no perturbadora, más cercana al material de HATFIELD & THE NORTH, más ese infaltable humor zappiano que hace acto de presencia en una dosis muy ajustada. Como siempre, la complejidad estructural del tema es manejada con sobriedad y exquisitez innegables. ‘Astromonster’ evoca un ambiente más misterioso, no tanto por lo tenebroso, sino más bien por esa vibración etérea que emerge de las líneas iniciales de flauta y bajo distorsionado, y luego, de los intrincados motivos que se suceden a partir del tercer minuto, los cuales no pueden ocultar su aura hipnótica bajo su externa jovialidad. ‘Moving theme’ se expande más por esa faceta extrovertida de MGP, lo mismo que ‘Cauchemar’, aunque noto un filo más agresivo en el primero de éstos. ‘We were lovin’ her’ se basa en una serie de cortinas monocolores de órgano sobre los cuales se expanden adornos y efectos creados por saxos, guitarra y bajo (ese bajo distorsionado otra vez, creando nuevos aires de perturbación) – la aparición de una sección cantada sirve de pretexto para disponer un orden para los elementos que hasta entonces iban flotando aleatoriamente. Esta pieza está más cercana a la psicodelia de fines de los 60s que a la herencia canterburyana propiamente dicha. La pieza final ‘Un jour...’ opera como un breve epílogo, marcado por el lirismo del saxo soprano. En lo personal no me hubiera molestado que durara un poco más, pues su rara belleza me resulta cautivante, en verdad.
Solo me queda concluir repitiendo que "The World of Hans Genius" es una tremenda joya de las primeras etapas del movimiento progresivo - MGP es un ítem que merece ser sumamente reconocido por coleccionistas afanosos y expertos.
–César Inca MENDOZA, para Manticornio.
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