
Como el título indica, este álbum es un testimonio: el testimonio
del renacimiento espiritual de Neal MORSE,
y podría catalogarse 'ad hoc' dentro del género "progresivo
cristiano". Pero haciendo a un lado etiquetas ociosas que no hacen
más que confundir, lo más honesto es señalar que
con este álbum Neal se reafirma como uno de los músicos
de progresivo moderno más talentosos, con multitud de recursos
y una amplísima experiencia, que utiliza sabiamente en las poco
más de dos horas que se toma en este álbum para decir todo
lo que tenía que decir respecto a su experiencia religiosa.
La música es excelente, del mejor progresivo sinfónico
que MORSE ha escrito, con un estilo que obviamente nos recuerda
un poco (pero solo un poco) al de sus composiciones con SPOCKs
BEARD y TRANSATLANTIC,
con mucha fuerza, instrumentación inteligente (atención
a las secciones de cuerdas, los solos de violín y sax y a los coros
femeninos) y arreglos soberbios. La obra está dividida en cinco
partes o movimientos, siendo los dos primeros los más largos (40
y 30 minutos, respectivamente). Las letras, contrario a lo que yo podía
esperar, no ocupan la parte principal de la obra, ni se obsesionan con
temas religiosos al estilo de los himnos cristianos, mas bien trata de
reflexiones personales, expresadas directa y sencillamente, con sinceridad.
Siendo un músico tan conocido e importante, Neal no podía
dejar de aprovechar una pequeña ayuda de sus amigos, entre los
que reconozco al legendario Kerry LIVGREN (de KANSAS)
tocando la guitarra en 'Long Story' y a Mike PORTNOY (DREAM
THEATER, TRANSATLANTIC, etc.) en la batería, mas
toda una legión de excelentes músicos, lo que resulta en
una instrumentación balanceada, sin los protagonismos que prodrían
esperarse de un álbum solista.
En resumen, creo que "Testimony" es un álbum que, por
su calidad musical, trasciende el mensaje personal de Neal y es,
sin duda, una gran obra de rock progresivo sinfónico, que no decepcionará
a ningúno que guste de este género.
–Martín
HERNÁNDEZ.
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