
Tras realizar un disco de contenido principalmente acústico como fue "A Question of Balance" (uno de tantos éxitos comerciales para la banda), THE MOODY BLUES regresó a la investigación en los teclados, especialmente porque sentían una curiosidad por las posibilidades que el sintetizador Moog podría traer para el enriquecimiento de su sonido grupal. El mellotron sigue siendo el teclado principal, y aun la guitarra eléctrica está a cargo de los solos, pero ciertamente el empleo del Moog, por disperso que sea, permite incorporar colores interesantes dentro de la vertiente melódica que los MOODIES siempre han infectado en sus canciones. "Every Good Boy Deserves Favour" es el resultado de esta línea de trabajo.
‘Procession’ es un collage cuasi-histórico donde se hace un repaso a ciertos momentos claves de la historia de la música, desde las percusiones tribales primarias (hechas con Moog en su mayor parte), hasta el esplendor del impresionismo, pasando por lo hindú, el folk acústico, el barroco, el romanticismo. La explosión sonora final de esta procesión, basada en capas de guitarra sobre un fondo sostenido de órgano y tambores, se engarza con los primeros acordes de guitarras del pegadizo tema ‘The story in your eyes’: efectivo, no muy largo, comercial pero sin caer en la trivialidad. Justin HAYWARD es prácticamente un especialista en estas cosas, anotándose un nuevo single del grupo bajo su autoría. Más bonita me parece la semi-balada compuesta por Ray THOMAS, ‘Our guessing game’, un tema que lidia con los conflictos de pareja con una sobriedad elegante y oportuna. Los dos siguientes temas también están muy bien armados, pero en lo personal no me llaman mucho la atención: ‘Emily’s song’ es básicamente una canción de cuna, mientras que ‘After you came’ nos devuelve a lo que THE BEATLES hicieron en su última gran joya, “Abbey Road”. Eso sí, el solo de guitarra de HAYWARD al final es excelente.
Es en la secuencia de los cuatro últimos temas donde encontramos lo más logrado de este disco. ‘One more time to live’ (el otro single de este disco) es una canción de tono pacifista-existencialista, basado en líneas melódicas atractivas, arregladas de forma compacta tanto en lo instrumental como en lo vocal. ‘Nice to be here’ es una canción de corte notoriamente jovial: su ingenuidad pastoral, lejos de sonar tonta, resulta entrañable, e incluso contagiosa. A contrapunto, HAYWARD nos ofrece una balada muy vulnerable: ‘You can never go home’ destila un sentimiento de soledad, no del todo oscuro, pues los arreglos acústicos y la presencia medida de la guitarra eléctrica y el mellotron proporcionan un muro de contención frente al potencial melodramatismo. El tema de clausura ‘My song’ es el más largo [dura casi 6 ½ minutos], y es en éste donde si se da un desborde sentimental que destila un pesimismo desnudo. Compuesto por Mike PINDER, también se trata de un manifiesto pacifista-existencialista, pero sin una evidente esperanza de redención (a diferencia de ‘One more time to live’). El tono decididamente sombrío de este tema alcanza sus cumbres épicas en el interludio instrumental/coral, magníficamente resuelto a base de arreglos de mellotron, flauta, efectos de Moog, una guitarra eléctrica espartana y genuinamente expresiva, un denso arreglo coral, y una base rítmica casi marcial, algo así como un fondo directivo para una romería de almas ansiosas por un futuro mejor para sus respectivas existencias.
En fin, “EGBDF” conforma otro pico creativo dentro de la trayectoria de THE MOODY BLUES. A pesar de no proponer una de las ofertas más desafiantes ni vanguardistas del género progresivo, y a pesar de su fidelidad inexpugnable al formato de canción, en obras como ésta el grupo demuestra su valía relevante dentro del progresivo.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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