
El álbum debut de este concepto italiano está inspirado
en la vida del Duque de Montefeltro y es una muestra excelente del
fuerte resurgimiento del progresivo a principios de la década
de los 1990s. En la creación de esta obra estuvieron,
además de Attilio VIRGILIO (guitarras, voz) y Piergiorgio
AMBROSI (piano y otros teclados), Giampiero D'ANDRIA
en el bajo y Pierpaolo FARRONI en la batería.
La música consiste básicamente en largos pasajes
instrumentales a cargo de los teclados, sobre los que complementa
la guitarra, y algunas partes cantadas en un estilo que recuerda
al de Aldo TAGLIAPIETRA (Le
ORME). De lo más destacable del álbum es el
Canto inicial, una ambiciosa suite sinfónica, que cubre una
gran variedad de estilos en sus 22 minutos de duración, con
abundantes intervenciones de guitarras eléctricas y acústicas,
además de una variedad de teclados. La base rítmica
es dinámica y enmarca muy bien la música.
"Il Prescelto" tiene cambios de compás
y estilo más marcados, haciéndolo un corte más
progresivo, con influencias folkclóricas que me hacen recordar
algunos momentos de MINIMUM VITAL. "Cielo di Carta"
es una balada muy corta, que sirve como momento de descanso y puente
para llegar a "La Collana Riffletente", donde se
hace más evidente la influencia de Le ORME; una composición
interesante, que se antoja corta para todos los cambios que contiene,
y un estilo directo, calcado de los manuales de rock progresivo,
que si bien no es muy original, si es muy efectivo.
Finalmente, este álbum cierra con la suite 'Nel Laberinto',
que con mi escasa comprensión del italiano, creo está
inspirada en un cuento de BORGES,
"La casa de Asterión", y es una bella suite muy bien armada,
con partes instrumentales para lucimiento de todos.
En resumen, creo que este álbum es bastante bueno, y con
él MONTEFELTRO se ubicó
como una de los representantes distinguidos del renacimiento progresivo
en la Italia de los 1990s. Una lástima que no hubo
más álbumes de este grupo durante casi 10 años,
hasta el "Il Pesce Rosso ..." del 2001. Pero esa es otra
historia
–Martín
HERNÁNDEZ.
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