
Para esta su cuarta entrega, MONA LISA explora
libremente en temáticas concernientes a la filosofía existencialista,
tomando como uno de sus referentes a la novela "La Peste" de Albert
CAMUS. En cuanto a lo musical, la banda sigue por la senda progresivamente
ostentosamente teatral y ricamente melódica que siempre les ha
caracterizado, pero esta vez con un toque mas recurrentemente tirado hacia
lo sombrío, explotando su fuerza rockera a veces con cierta aspereza,
aunque sin perder la finura propia del ensamble instrumental. Como siempre,
ellos han seguido soportando las comparaciones con sus compatriotas de
ANGE, pero tal como algunos
han señalado en alguna anterior ocasión, MONA LISA
suena mas fluido y pulido, lo cual hace que yo personalmente los prefiera
frente a sus antecesores.
Los pasajes de teclado, los poderosos solos de guitarra (JARDON,
quien había debutado en el disco anterior, ya se siente en casa),
las oportunas apariciones esporádicas de la flauta, y la diversidad
de instrumentos de percusion ayudan a crear un paisaje bastante colorido
sobre el cual el cantante Dominic LE GUENNEC (tan vocalista como
actor) expone toda su pasión y sarcasmo con su canto, recitaciones,
reclamos y risotadas; mientras tanto, la firme base rítmica ayuda
a la música a asentarse en los parámetros de cada canción.
El tema homónimo que abre el disco es una proclama que paulatinamente
crece en exaltación, sobre unas cortinas minimalistas de sintetizadores
y una sección rítmica que suena un poco como una procesión
tenebrosa. Tras una breve secuencia de campaneo, viene 'La Peste',
de corte mas pesadamente rockero atención al interludio, una especie
de magnifica letanía marcial que suena casi como un manifiesto
sindical en una marcha de protesta. Con 'Souvenirs de Naufrageurs'
la intensidad baja un poco, pero también encontramos un bloque
intermedio que exhibe mucha energía. 'Tripot' es un tema
ciertamente más pegadizo, con gancho melódico, construido
casi íntegramente sobre un tempo de 7 8;
por su parte, 'Lena' tira mas hacia el folk, apoyándose
en una serie de rasgueos de guitarra acústica, y con dos solos
de sintetizador bastante juguetones. La suite tripartita que cierra el
disco es la guinda sobre esta deliciosa tarta, y condensa muy bien las
mayores virtudes artísticas de MONA LISA: mención
especial al pasaje final, consistente en una base minimalista recurrente
de sintetizador sobre la cual los demás instrumentos (más
sintetizadores y teclados, guitarra, bajo, vibráfono y otras percusiones)
se suman para crear texturas que dan la impresión de un lánguido
y tetrico circo de marionetas.
En pocas palabras, "Avant
" es un disco exquisito y atractivo,
que sirve como una de las muestras mejor logradas del progresivo galo
de orientación teatral.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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