
Wim MERTENS es uno de esos compositores
de incalculable genialidad que son toda una "rara avis"
hoy en día, por permanecer fieles a su estilo y que se dedican
a cultivar el Arte sin importarle la audiencia a quien va destinada.
Mertens es un auténtico conocedor y teórico de la
música, y tiene un estilo propio que no pierde autenticidad
ni identidad, y que se diferencia fácilmente del resto de
autores etiquetados como "minimalistas", como Phillip
GLASS y Michael NYMAN.
"Jérémiades" es una de las grabaciones
más representativas del estilo minimalista, y que mayor calidad
atesora. La obra empieza con un corte largo, "KAF" (los
títulos están en hebreo) de 23 minutos y 19 segundos,
el mejor track del disco. La pieza en cuestión tiene una
sugestiva y repetitiva melodía acompañada de la voz
del autor, onírica, que nos conduce por nuevos caminos sonoros.
En el segundo tema, "KOF" (8:30), el piano se vuelve
más repiqueteante e intenso, y de nuevo se deja oír
la voz de Mertens de vez en cuando, en el momento menos esperado,
y de la mejor manera posible.
El tercero, "MEM" (7:30) vuelve al tono melodioso del
primero, pero aquí la voz aparece en contadas ocasiones,
acompañando las notas largas y siendo en primer lugar la
sinfonía la protagonista, dándonos un anticipo de
lo que será el resto del disco.
"ALEF" (4:30), es un tema más titubeante, pero
a medida que avanza, va dejando parte a la partitura minimalista
y al sonido de la melodía, ya que a partir de aquí
el disco se queda sin "voz", y tan solo predomina el sonido
del piano.
En quinto lugar, "GIMEL" (14:00), una pieza larga, al
igual que la primera, que bien podría ser durante sus primeros
minutos la continuación de la anterior, pero que, estando
bien avanzada, es cuando tienen lugar unos giros pianísticos
al estilo "Glass" aderezados con la suavidad del autor
que son los que marcan el compás, terminando la pieza de
la misma manera que comenzó, no en scherzo, sino de una forma
silenciosa.
El tema final y que es un breve resumen de los 3 últimos,
"JOD" (1:30), viene a ser lo dicho, una "micro"
muestra del instrumentalismo de Mertens que se pierde y difumina
en su forma callada y quieta.
–Martín
HERNÁNDEZ.
Una extraordinaria obra de seis piezas. Un momento para meditar,
otro para reflexionar y uno más para ir atando cabos.
Wim MERTENS logra con este álbum,
un concepto único dentro de la música minimalista.
Desde la portada puedes irte imaginando un mundo lleno de sabiduría
pero que hay que armar. Un trabajo milenario pero necesario para
completar tus objetivos.
–Alfredo
TAPIA CARRETO.
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