
Con éste, su segundo disco, MEDINA AZAHARA continuó por el sendero de su emblemático disco debut, pero con el detalle de que este quinteto cordobés decidió bajar un poco la dosis de complejidad en las ideas compositivas: de todos modos, es justo señalar que en "La Esquina del Viento" aún se hace evidente el despliegue de buen gusto en los arreglos instrumentales, y cómo no, la solvencia y sensibilidad del guitarrista Miguel GALÁN. En la sección de teclados, Paco RABADÁN hace uso de sonidos más llenos y una mayor cantidad de fraseos solistas, lo cual parece motivar a GALÁN para que imprima un poco más de polenta a sus riffs y solos. Como siempre, el canto preciso y emotivo de Manuel MARTÍNEZ opera como mensajero ideal para los mensajes de amor, introspección y melancolía que inundan las letras de las canciones.
El disco comienza con una de las piezas más sofisticadas del disco, ‘El rincón de mi mente’, una bella oda al mundo interior cuyo preludio es todo un festín de rock sinfónico. Esta misma majestuosidad se habrá de reiterar en las dos canciones lentas del disco, ‘Una mañana de mayo’ y ‘Tiempo de miseria’: ambas siguen un compás lento de tres cuartos, lo cual las hace acercar su propio deje aflamencado al esquema propio del blues-rock. A mí en lo particular no me hubiese molestado que ambas piezas tuvieran una mayor duración, pues creo que la atmósfera que crea cada una daba para más tiempo de magia sonora. En fin, lo mismo sucede con el tema de cierre ‘Amanece en la ciudad’, que cuenta con la mayor complejidad de estructuras rítmicas de todo el disco, pero dura solamente poco más de 3 ½ minutos – con el gancho vertido en las líneas melódicas de teclado y guitarra, este tema pudo muy bien haber desarrollado un clima más épico del que finalmente salió registrado en el elepé. Más bien, ‘Sueños de locura’ y la canción homónima sí cuentan con una expansión adecuada: en su momento, el single ‘La esquina del viento’ supuso también un éxito comercial para MEDINA AZAHARA, y no es de extrañar porque su motivo central tiene un atractivo muy efectivo, y además la letra, que relata el drama del paso del tiempo como distorsionador de la memoria (y por ende, del ser propio) es simplemente hermosa. El espíritu y ambiente de ‘Las flores blancas’ me recuerdan a la canción ‘En la mañana’ del disco debut.
En fin, tenemos en "La Esquina del Viento" otro ítem muy recomendable de la movida del rock andaluz – aunque no iguala las ambiciones estilísticas del disco debut de MEDINA AZAHARA, resulta un dignísimo sucesor del mismo en cuanto feeling y energía.
–César Inca MENDOZA, para Manticornio.
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