
MAXOPHONE es una de tantas bandas italianas que hicieron su aparición
en el mercado discográfico con un excelente disco y luego desaparecieron
prácticamente sin dejar huella, o casi: en realidad, lanzaron a
la venta un single y la versión inglesa de su LP, antes
de llegar a su ya mencionada disolución. Es una tremenda lástima,
pues el resultado final de su único disco homónimo es un
prodigio repleto de composiciones inspiradas, ejecutadas de forma brillante
por los músicos, quienes aparte de encontrar espacios de lucimiento
personal, saben entrar en un diálogo mutuo constante y fluido.
De hecho, los arreglos instrumentales exhiben una exuberancia que es ocasionalmente
realzada por la presencia de una sección de cuerdas, pero dicha
exuberancia nunca se desborda, sino que siempre permanece comedida dentro
de los parámetros melódicos de cada canción. El estilo
progresivo de MAXOPHONE se apoya en una amalgama bien armada de
sinfonismo clásico, jazz fusión, jazz antiguo, barroco,
pop acústico, y algunos toques de rock blueseado. Los pasajes vocales,
sin estorbar al protagonismo de los pasajes instrumentales, también
juegan un rol destacado en el repertorio, en especial la voz ronca y emotiva
del bajista RAVISINI. Para describir de forma resumida el estilo
personal de MAXOPHONE, se me ocurre decir que son el eslabón
perdido entre QUELLA
VECCHIA LOCANDA y LOCANDA
DELLE FATE, pues tienen una sensibilidad académica similar
a la de los primeros y la misma elegancia arquitectónica de los
segundos.
La alineación de MAXOPHONE estaba conformada por el sexteto
de Sergio LATTUADA (teclados, sintetizador, voz), Roberto GIULIANI
(guitarra eléctrica y acústica, piano, voz), Leonardo
SCHIAVONE (clarinete, saxo y flauta), Maurizio BIANCHINI (corno,
trompeta, vibráfono, percusión, voz), Alberto RAVISINI
(bajo, guitarra acústica, flauta dulce, primera voz) y Sandro
LORENZETTI (batería).
El tema de apertura Cé Un Paese Al Mondo se inicia
con una solemne y enérgica introducción de piano, tras el
cual los demás instrumentos se van sumando hasta conectarse en
torno a la melodía principal. La breve sección intermedia
tipo dixieland, con el solo de clarinete, es particularmente deliciosa.
A continuación sigue el instrumental Fase, que en un primer
momento se sostiene sobre un riff de guitarra eléctrica que marca
la dirección de los demás instrumentos: el tono de este
tema es primordialmente jazzero, y el solo de vibráfono ayuda a
incluir un tono de sutileza en el conjunto. Al Mancato Cumpleanno Di
Una Farfalla sigue por una onda más reposada, con una primera
sección de corte barroco que luego da lugar a otra más centrada
en el jazz fusión, manteniendo un sentido sinfónico de la
melodía.
Elzeviro es tal vez el tema de orientación más agresiva
del disco, pero siempre mantiene el espíritu de amplia diversidad
que domina en el disco. La intensidad baja con el más reposado
Mercanti Di Pazzie, un tema que destila una lánguida belleza
y contiene algunos delicados pasajes barrocos. El cierre viene contra
canción sofisticada, Antiche Conclusioni Negre, cuya sección
final consiste en un etéreo juego coral sobre un nebuloso fondo
de órgano.
Existe una edición en CD que incluye los dos temas de su sencillo:
Il Fischio Del Vapore, una canción alegre en tiempo de vals,
y Cono Di Gelato, una melancólica balada con un notorio
tono jazzero. Aunque ninguno de ellos tiene la complejidad de los seis
temas del disco original, siguen siendo sendas muestras de la capacidad
de MAXOPHONE para elaborar composiciones inspiradas y arreglos
inteligentes. También existe otra edición que incluye la
versión en inglés íntegra, junto con algunas de las
versiones originales italianas: como es natural, ésta no es tan
recomendable. En suma, se trata de un disco repleto de excelsa belleza,
que se erige como uno de los más brillantes tesoros perdidos del
progresivo sinfónico italiano.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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