
El segundo trabajo discográfico de LA MASCHERA DI CERA es mi favorito personal de los tres discos de estudio que hasta ahora hay en su currículum. "Il Grande Labirinto" retoma el alucinado sendero retro iniciado por el disco debut, el cual supuso una inmensa y grata sorpresa para los acérrimos de la tradición progresiva italiana: ahora, el grupo adopta sonoridades más agresivas y densas, sin salirse en lo absoluto de los parámetros estilísticos que se había marcado, pero enriqueciendo de manera efectiva su potencial expresivo. LMDC sigue resuelto a reciclar la herencia de METAMORFOSI, BIGLIETTO PER L’INFERNO, ALPHATAURUS y MUSEO ROSENBACH, aunque en esta ocasión hay una importante adición de sonoridades psicodélicas lánguidas muy en onda con el post-rock, un estilo al que el mismo Fabio ZUFFANTI es adepto, según ha admitido en varias entrevistas. También es de notar una presencia mayor de la guitarra eléctrica (ya sea a cargo de ZUFFANTI, el teclista Agostino MACOR o algún músico invitado para la ocasión). De todas maneras, los teclados y las flautas siguen siendo los ítems protagónicos, pues la guitarra eléctrica opera funcionalmente para algunos rasgueos y ciertos fraseos estratégicamente ubicados a modo de ornamentos. Siguiendo con lo del homenaje a los viejos vinilos progresivos italianos, los créditos del repertorio están divididos en lados (facciate) a y b.
‘Il viaggio ne’ll océano capovolto’ es la obra central dentro de este repertorio, ocupando con sus dos partes juntas un espacio total de 36 minutos y medio. La primera parte comienza con el ruido de una gran máquina encendiéndose, dando lugar a un motivo lento y denso lleno de ceremoniosidad y un hálito dramático contenido. Una vez finalizada la primera sección catada, las cosas empiezan a ponerse un poco más tenebrosa con esos bizarros revoloteos múltiples de flauta y esas inquietantes cortinas de mellotron. Con la siguiente sección cantada nos topamos con el cuerpo central del disco, poderoso en su majestuosidad típicamente progresiva, funcionando efectivamente como un adecuado botón de muestra de LMDC. Las cosas suben en intensidad y alusiones tétricas con el pasaje de base jazz-rock donde se suceden disonancias libres de flauta, guitarra y sintetizador sobre unas flotantes capas de mellotron, antes de llegar a la extraña coda que recoge sonidos marinos. El tema homónimo, que dura poco menos de 10 minutos, comienza con unas líneas brutales de bajo que prácticamente roban la escena a los demás instrumentos. Esta pieza guarda un paralelo muy grande de sonoridades sombrías con la anterior, pero sus variantes de ritmo y ambientes fluyen con mayor naturalidad. ‘Il canto dell’inverno’ es una breve pieza que comienza con un solo de piano con claras alusiones a la academia de vanguardia (a lo PIERROT LUNAIRE), sucedido por unos distantes acordes de mellotron, y luego la hermosa línea de oboe que más tarde resurgirá en la sección final del tema 5. ‘Ai confine del mondo’ comienza con unas ágiles ambientaciones de corte funk-rock, creando así un momento de placidez ante de la solemnidad destilada en el cuerpo central. El desarrollo del mismo es momentáneamente diversificado con la inclusión de un segmento jazz-rock y un reprise del motivo inicial.
La segunda parte de Il viaggio ne’ll océano capovolto’ es para muchos el punto culminante de esta obra, y yo estoy totalmente de acuerdo. Esta delicia polivalente es una exhibición de derroche musical que exhibe un recuento de las constantes estilísticas más relevantes expuestas en el disco integral. Comenzando con una entrada melancólica y espartana, donde Alessandro CORVAGLIA explora los matices más serenos de su carismático canto, las cosas pronto empiezan a elaborar una ascensión sostenida con una hermosa sección post-rock apoyada en las pulsaciones mecánicas de batería y bajo. Luego, las cosas pasan a una alternancia de pasajes lentos bombásticos y otros más concisamente lánguidos, incluyendo un interludio increíblemente explosivo que suena a una remodelación cuasi-crimsoniana de BIGLIETTO-con-ALPHATAURUS, con algunos adornos RIO. Los últimos seis minutos están conformados por una hermosa letanía ejecutada al oboe al que poco a poco se van uniendo los demás instrumentos, creando de manera consistente un crescendo de armonías, complementos y adornos, dirigidos hacia una explosión neurótica de cierre concluida por el ruido del apagado de una máquina (la misma que se había encendido en los primeros segundos del disco). ‘La consunzione’ no es sino el reprise de uno de lo motivos del primer tema, y a mí me parece que rompe inoportunamente con el clímax de ensueño que se había creado con el cierre del tema anterior; me imagino que se trata de un homenaje “medio en broma” a las ediciones digitales de los viejos vinilos. Más allá de mis reparos frente a este detalle menor, el hecho es que "Il Grande Laberinto" me parece una obra progresiva magnífica, un trabajo magistral de nuestros tiempos – LA MASCHERA DI CERA es un nombre de gran valía artística hoy en día.
–César Inca MENDOZA, para Manticornio.
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