
Con éste, MARILLION causó revuelo y controversia entre los fans del rock progresivo sinfónico. Por un lado surgía un progresivo de sonido accesible y por el otro parecía un clon de GENESIS traído a la Ola de los '80.
En su primer álbum de estudio, MARILLION se alineaba con FISH en la escritura de líricos y voz principal, Mark KELLY en los teclados, Mik POINTER en la batería y percusiones, Steve ROTHERY en guitarras eléctrica y acústica, y Pete TREWAVAS en distintos bajos. Con esta formación, el grupo inventó un álbum con una buena calidad inicial; tanta, que inmediatamente cautivaron a un importante número de seguidores y satisficieron las exigencias de la crítica especializada. Con su nueva fórmula donde la expresión lograba alcances rítmicos y progresivos, donde las complejidades fastuosas requeridas en el género no se peleaban con su interpretación melódica y donde las letras de las canciones tenían algo serio que decir desde un culto diálogo poético, "Script for a Jester's Tear" gustó y sigue gustando. Es impresionante cómo a pesar de haberse criticado tanto a un grupo que pretendía realizar su propia versión de una “representación genesiana”, la capacidad compositiva de la banda, su fuerza y claridad interpretativa y la sólida presencia histriónica de FISH en el escenario pudieron superar el enorme peso que suponía semejante acusación. Nadie podía saber entonces hasta dónde se alzarían las distintas pléyades verbales a favor o en contra (pero casi nunca desde una posición neutral) de la música que hacía MARILLION, y mucho menos que esas posturas tan distantes sólo lograrían sembrar más fama alrededor de la banda.
"Script for a Jester's Tear" es el álbum que sentó las bases sobre cómo se fabricaría el rock neo progresivo en adelante. Un rock progresivo pomposo y accesible donde cada instrumento desempeña su papel: guitarra eléctrica de gran presencia y solos explosivos, constantes cambios de intención siguiendo la vieja escuela del progresivo sinfónico, teclados envolventes cuyo timbre peculiar es muy presente y que se alterna en solos con la guitarra, bajo multi-funcional de gran profundidad que da soporte e independencia a diferentes secciones musicales, batería capaz de ser igual de rítmica que intrincada y sobre todo, una buena dosis de importancia a las vocales que, similar al juego que interpretan en el progresivo sinfónico francés, además de cantar afinadamente, son capaces de actuar. Teatro dramático lírico vocal. Y cuando lo anterior se lleva al escenario, lo que resulta es un gran espectáculo y una música difícil de olvidar.
No obstante a la gran calidad que MARILLION demostró ser capaz de inventar y expulsar en ésta su primera realización oficial, hay momentos donde uno puede darse cuenta que la música se toca con temor. Por ello el álbum se reparte entre fabulosos momentos de expresión y ahogados alaridos liberantes, no impidiendo sin embargo que uno pueda perderse entre los acordes o las fantasías musicales o las agonías vocales o los sueños hipnóticos, aunque aquéllo signifique un violento regreso a la realidad. Fantasía interrumpida versus despertar frecuente, todo desde una proyección de traumas y deseos personales que uno adecua a su persona. La historia apenas inicia y ésta se desarrollará con diálogos telenovelezcos e insesante evolución. “He knows you know”.
–Alfredo TAPIA CARRETO, dedicando la reseña a la memoria de MARILLION Era FISH (1981 - 1988)
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