
MAR DE ROBLES es
una de las bandas más notables surgidas dentro de la escena
progresiva chilena actual. Su estilo se funda en una rica y pulcra
amalgama entre la agresividad rockera crimsonianamente demencial
y las finas y sensuales texturas del jazz fusión y el folklore
acústico, a veces mostrando sus mutuos contrastes, pero
mayormente combinándolos de una manera energética
y solvente. La destreza y la naturalidad con que pasan de los registros
potentes a otros más cadenciosos son sencillamente increíbles,
amén de sumamente efectivos a la hora de realzar la fuerza
expresiva de los temas.
El hecho de que se trata de un ‘disco conceptual’ ayuda
a transmitir al oyente esa fuerza emotiva de manera coherente.
El concepto en cuestión es la historia de Tantic, un ser
que busca trascender a las limitaciones de su entorno urbano hasta
llegar “al descubrimiento de la fortaleza de nuestras tradiciones
y lo grandioso de nuestra Naturaleza”. Este esfuerzo por
trascender encuentra en el repertorio un correlato perfecto, debido
a la presencia de numerosos pasajes de corte telúrico y
casi tribal en ocasiones, realzando ese llamado hacia la recuperación
de la Naturaleza, un llamado que conforma la ideología de
la banda: en este aspecto, la labor de la dupla del baterista y
el percusionista resulta crucial. La guitarra eléctrica
muestra en sus riffs, rasgueos y solos una herencia crimsoniana
inocultable, mientras que la acústica es aprovechada para
manejar climas más intimistas. Ciertamente, el guitarrista
cuenta con el bajista que actúa como cómplice perfecto,
pues éste no se limita a completar la tríada rítmica,
sino que además con sus florituras y ocasionales fraseos
enfatiza exitosamente el lado melódico de la banda: actúa
como la columna vertebral del sonido de la banda. Por su parte,
el vientista se adueña del protagonismo en cada una de sus
intervenciones gracias a su hábil versatilidad, sabiendo
manejarse con igual soltura en los pasajes rockeros, étnicos
y jazzeros. El tema introductorio exhibe una serie de secuencias
informativas sobre los más recientes acontecimientos bélicos
que tuvieron lugar en Asia. Esto da pie a la explosión inicial
de ‘Involución’, que a golpe de potencia
engancha al oyente de inmediato. Pero es recién a partir
de ‘Nómades’ donde el estilo variopinto
de MAR DE ROBLES se muestra más claramente.
El nivel de “MdR” es bastante sólido y parejo,
pero puestos a elegir favoritos personales, me quedo con, además
del anteriormente mencionado ‘Nómades’, ‘Tantic’, ‘Milodón’ [pura
intensidad al 100 %] y ‘Aire Chileno’ [la cantata
humanista con que concluye este número es emotivamente contagiante],
pues EMHO, éstos ejemplifican con insuperable brillantez las
multicolores virtudes musicales de MAR DE ROBLES. “MdR” es,
en conclusión, una muestra estupenda de progresivo ingenioso,
rico en colorido, y rebosante de fuerza, poniendo al grupo, desde
ya mismo, en un primer plano dentro de la escena progresiva latinoamericana
y mundial.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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