
LEPRECHAUN es el nombre de la nueva maravilla jazz-prog instrumental chilena para el año 2008. El guitarrista José Luis SANTANDER es de por sí un joven veterano de las esferas jazzera y rockera de su país, y ahora en LEPRECHAUN se da un vehículo adecuado para que él pueda verter su rica visión musical dentro de un esquema instrumental tan dinámico como sofisticado. El sonido de la banda, que queda claro, no es el de simple acompañamiento para SANTANDER – los teclados de Martín SEPÚLVEDA llenan espacios y completan el colorido de las composiciones de manera tremendamente virtuosa, mientras que la dupla rítmica se mueve versátilmente por los linderos fuertes de los momentos más duros, sutilmente por los momentos más suaves, cadenciosamente en los pasajes marcadamente fusionescos. Los temas no suelen tener indulgencias en desarrollos notablemente largos: es una opción explícita de la banda la de no dejar que la tendencia a la complejidad de las ideas musicales gestadas se les salga de control. Todos aquellos que han venido disfrutando con lo ofrecido por otras bandas latinoamericanas de jazz-rock potente (PRISMA-X, TÓRAX, AUSTRALIS en parte...) tienen una gran recomendación en este disco ”Leprechaun”.
El repertorio comienza con ’Analorock’, un ejercicio de hibridismo entre PLANET-X y CAB, y esto del toque de jazz-rock contemporáneo no se desvanece, sino que se refuerza con ’El Lid’, un tema que introduce un toque extra de dinamismo progresivo al asunto. Comenzando con los cándidos sonidos de una tenua cajita musical, ’Fantasmagoria’ pronto muestra sus grisáceos colores cuasi-tenebrosos sobre un pegadizo esquema de funky-rock: la guitarra está entre Jimmy PAGE y HOLDSWORTH, mientras que la dupla rítmica contiene perfectamente los efluvios impuestos por sus entusiastas compañeros. ’Destellos’ muestra las primeras aristas suaves de la banda: con su combinación de BRAND-X y un SATRIANI semi-lento, la pieza logra crear un cliam evocativo sin hacerse realmente lánguido. ’Despertar’ sí se adentra dentro de un lirismo romántico que nos transporta a un medio camino entre SATRIANI y Steve MORSE (¿tal vez HOLDING PATTERN?) sobre un compás de 3/4 manejado con soltura y sutileza a la vez. ’Encuentro inesperado’ nos devuelve al terreno de los primeros temas, aunque esta vez el despliegue de polenta está mucho más medido: buen jazz-rock de tendencias funky, adornado con ciertos quiebres rítmicos propios del sentido sofisticado de la sorpresa en el progresivo. La misma descripción se ajusta en buena parte para el tema que le sigue, ’Leprefunk’, aunque aquí sí se nota una mayor explicitación del vigor sonoro, aparte de una mayor acentuación en lo jazzero. Hay un espíritu de jam claramente desplegado aquí. ’2 rutas’ se explaya soberbiamente en la faceta genuinamente potente de la banda: definitivamente, su punto más fuerte es el de crear calidez a través de la robustez de las marcadas líneas melódicas y las improvisaciones resultantes. Realmente me hubiese gustado que ’2 rutas’ hubiese sido un poco más largo, sensación que se repite cuando escucho ’Laberintos’, tema con mucho gancho y magnetismo. El disco concluye con ’Cicatrices’, una hermosa balada de poco más de 3 minutos, dirigida por los matices desplegados a través de las series de acordes de la guitarra acústica. Aunque no es exacto decir que el disco concluye con este tema, pues después de un minuto de silencia se da un breve jam rockero de cariz muy alegre – un hidden track que sí cierra efectivamente el disco.
Bueno, solo queda concluir que LEPRECHAUN es una banda idónea para el placer melómano de los amantes del jazz progresivo empapado de polenta rockera: este disco debe ingresar en la agenda de compras de este público, especialmente.
–César Inca MENDOZA, para Manticornio.
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