A quien corresponda: Si quitamos lo del nombre de un pais de Sudamerica, no les parece que este mensaje tiene una similitud con lo que nosotros vivimos, que creimos que al poner otro presidente de otro partido todo iba a cambiar por arte de magia, sin cambiar nosotros en nuestras actitudes. Es buena reflexion. Samuel Antes que nada: esto no apoya a ningœn bando, solo refleja nuestros errores como venezolanos "Somos lo que somos; Venezolanos" Los invito a leer esta nota. Creo que todos se identificar‡n muy bien con ella..... Ê La creencia general anterior era que CAP no serv’a. La creencia general actual es que Ch‡vez no sirve. Y, cuando pase el tiempo, la creencia general ser‡ que el que venga despuŽs de Ch‡vez tampoco estar‡ sirviendo para nada. Ê Por eso estoy empezando a sospechar que el problema no est‡ en lo alcoh—lico que haya sido Lusinchi o en la forma que sea Ch‡vez. Ê El problema est‡ en nosotros. Nosotros como pueblo. Nosotros como materia prima de un pa’s. Ê Porque pertenezco a un pa’s donde la viveza es la moneda que siempre es valorada m‡s que el d—lar. Un pa’s donde hacerse rico de la noche a la ma–ana pegando un Kino es una virtud m‡s apreciada que formar una familia a largo plazo. Ê Un pa’s donde una persona tranca la salida del garage de una casa y, si uno toca mucha corneta para llamar la atenci—n del abusador y hacer que aparezca a retirar su veh’culo, entonces esa persona llega y se molesta y le reclama a uno la presi—n y el corneteo, como si el infractor fuese uno y no ellos. Ê Un pa’s donde un par de se–oras pueden recorrer todo un supermercado y, mientras compran, hablar pestes de la moral del gobierno y del incumplimiento de las leyes, y de lo terrible de tales o cuales medidas, pero despuŽs, a pesar de que su carrito tiene 27 art’culos, se hacen las pendejas y se meten disimuladamente en la cola que es "para un m‡ximo de 10 art’culos". Y si uno osa reclamarles o quejarse ante el gerente uno queda ante ellas y ante los dem‡s como un pajœo y un sopl—n, solo por intentar hacer cumplir una norma tan sencilla. Ê Pertenezco a un pa’s donde, lamentablemente, los peri—dicos jam‡s se podr‡n vender como se venden en EEUU, es decir, poniendo unas cajitas en las aceras, donde uno paga por un solo peri—dico Y SACA UN SOLO PERIîDICO, DEJANDO LOS DEMçS DONDE ESTçN. Porque si aqu’ los vendieran as’, El Nacional y El Universal quebrar’an en s—lo 3 meses. Ê Pertenezco al pa’s donde las empresas pœblicas privadas son librer’as particulares de sus empleados deshonestos, que se llevan para su casa, como si tal cosa, resmas de papel, bol’grafos, carpetas, marcadores y todo lo que pueda hacer falta para la tarea de sus hijos. Ê Pertenezco a un pa’s donde el turismo no progresa, no porque no tengamos bellezas naturales que mostrar, sino porque nos cuesta conseguir venezolanos para los cuales la hermosa profesi—n de servir y atender visitantes no sea considerada una vejaci—n y una humillaci—n. Ê Ê Pertenezco a un pa’s donde la gente se siente triunfal si consigue a buen precio la tarjeta chimba de Direct TV; donde la gente inventa como Garc’a M‡rquez a la hora de llenar sus planillas del Seniat, para no pagar impuestos; donde a Carlos AndrŽs y a Lusinchi no les reclama ningœn medio el que estŽn viviendo fuera del pa’s, disfrutando de lo que robaron. Ê Pertenezco a un pa’s, donde hay que dejar pasar al "vivo" que, en una cola m‡s o menos ordenada, adelant— por el hombrillo a quince o veinte carros que, por pendejos, no se metieron por el hombrillo antes que Žl. Ê Donde las licencias de conducir y los certificados mŽdicos se pueden cuadrar por telŽfono, sin hacerse ex‡menes ni nada. Ê Un pa’s donde, desde hace 40 a–os, un veh’culo sufre m‡s da–os y sale peor parado despuŽs que es recuperado por la polic’a, que cuando lo roban los ladrones. Ê Un pa’s donde cualquier persona puede hacer una fiesta y poner mœsica a volumen pornogr‡fico toda la noche, sin que haya nadie que proteste ni autoridad alguna que les haga apagar esa mœsica ni siquiera a las cinco de la ma–ana. Ê Pertenezco a un pa’s donde colearse es una instituci—n. Donde todos vuelan a robarse llamadas en un telŽfono publico cuando se corre la voz de que se ha quedado "directo". Ê Un pa’s de gente que est‡ llena de faltas, pero que disfruta criticando a sus gobernantes, sean adecos, o sea Ch‡vez, porque criticar a los adecos o criticar a Ch‡vez, crea una ilusi—n psicol—gica que aparentemente eleva la estatura moral y espiritual del que critica. Ê Mientras m‡s le digo rata a CAP, mejor soy yo como persona, a pesar de que apenas ayer me consiguieron todas las preguntas del examen de matem‡ticas de ma–ana. Ê Mientras m‡s le digo desgraciado a Ch‡vez, mejor soy yo como venezolano, a pesar de que apenas esta ma–ana me quedŽ con el vuelto de 10 mil Bol’vares que me dio la se–ora del abasto, a pesar de que yo le paguŽ con un de cinco mil. Ê No. No. No. Ê Ê Ya basta. S—lo cuando Renny hizo aquellas cu–as de tr‡nsito con las vacas fue cuando m‡s o menos la gente respet— un poco. Pero solo ah’. Del resto, las intersecciones de Caracas y del Interior en horas pico son un verdadero infierno y se convierten en un infierno porque nos empe–amos en meternos, aunque quedemos atravesados, sabiendo perfectamente que el sem‡foro va a cambiar y que no nos va a dar tiempo de pasar. Ê Ya basta. Como materia prima de un pa’s, tenemos muchas cosas buenas. Pero todav’a dejamos mucho que desear. Esos defectos, esa "viveza" congŽnita, esa deshonestidad a peque–a escala que despuŽs crece y evoluciona hasta convertirse en Recadi o en Cruz Weffer, esa calidad humana que en realidad es falta y carencia de toda verdadera calidad humana, eso, mas que CAP o que Ch‡vez, es lo que nos tiene real y francamente jodidos. Ê Aunque Ch‡vez caiga hoy mismo, el pr—ximo presidente que lo suceda tendr‡ que seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa que, como pueblo, somos nosotros mismos. Y no podr‡ hacer nada, igual que no hicieron nada los adecos igual que no est‡ haciendo nada Ch‡vez. Ê Ê No tengo ninguna garant’a de que el grit—n de Pe–a o el sifrino de Borges lo puedan hacer mejor. Y mientras nadie se–ale un camino destinado a erradicar primero los vicios que tenemos como pueblo, nadie servir‡. Ni sirvi— CAP, ni sirve Ch‡vez, ni servir‡ el que venga. Ê Ê Aqu’ hace falta otra cosa, m‡s que cacerolazos, apagones o cohetones. Y mientras esa "otra cosa" no empiece a surgir desde abajo hacia arriba, o desde arriba hacia abajo, o del centro a los lados, o como quieran, seguiremos igualmente condenados, igualmente estancados. Ê Ê Es muy sabroso ser venezolano y vivir a "a la venezolana". Pero cuando esa venezolanidad aut—ctona empieza a hacerle da–o a nuestras posibilidades de desarrollo como Naci—n, ah’ la cosa cambia... Ê Prefiero encenderle una velita a los Santos, a ver si, en vez de seguir esperando un Mes’as, bien sea un Mes’as balurdo Bolivariano o un Mes’as sifrino de La Lagunita, comenzamos cada uno de nosotros a ser guiados por algo o por alguien que termine convirtiŽndonos a cada uno de nosotros en nuestro propio Mes’as, para nosotros y para los otros. Ê Ê Creo que, de todos modos, como pa’s de verdad-verdad, hemos estado a oscuras los œltimos 20 o 30 a–os. Ê Ê Ojal‡ que cambiemos todos, porque si no, cambiar de Presidentes no cambiar‡ nada. Porque cambiar de Presidentes, sin que cambiemos nosotros, es lograr que nada cambie jam‡s. Ê Suerte para todos.