
Escuchar este disco es como salir de safari por un terreno ondulado,
espinoso, lleno de pendientes frenéticas. Bien podría
decirse que estamos ante la versión postmoderna de la "Divina
Comedia": FRIPP y compañía, como modernos
Virgilios, nos tienden la mano y nos sirven de guía en la
experimentación de este enorme catálogo de antonimias,
de dualidades. Hay de todo aquí: hay soledad y hay abandono,
hay cinismo y hay furia; hay momentos reflexivos y hay momentos
violentos. Hay de todo, pero nada es gratuito. Aquí tenemos
la versión de un KING CRIMSON
nuevo, revitalizado, vuelto hacia adentro, egoísta, autocomplaciente.
Como debe ser.
Aquí tenemos la versión de un CRIMSON que
tiene el coraje de reinventarse desde su propia esencia, de seguir
siendo el mismo siendo otro. Aquí tenemos un disco sin concesiones
ni respiros. Música que oscila entre la violencia y la sutileza.
Música que ocupa no solo todo el espacio, sino toda la mente,
y que - al final - nos devuelve a un mundo muy distinto al de antes.
Esta no es una experiencia sonora, es una experiencia onírica.
Un pequeño viaje a las profundidades del averno. Invitado
estás, compañero.
–Gregorio
INDJEIAN
"Lark's Tongues in Aspic" (1973). Posiblemente el disco
perfecto de KING CRIMSON. Este contiene
en su nucleo el formato de músicos más memorable de
la agrupación.
Bill BRUFORD en la batería y John
WETTON en el bajo junto a David CROSS, Jamie MUIR
y FRIPP logran producir la más infame pieza (dividida
en 4 partes que luego seguirán surgiendo con el tiempo) de
rock progresivo que jamás he escuchado. Los acordes en el
comienzo de Lark's Tongues... evocan las más extravagantes
piezas de Igor STRAVINSKY y hasta
MUSSORGSKY. Carece de la potencia tonal del disco "Red"
del año siguente pero es el único disco de esta agrupación
que lleva una genuina concordáncia de disco conceptual.
–Agustín CRIOLLO.
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