
Dos años han pasado desde que Moisés FERNÁNDEZ GOMEZ pudo ver, con el nombre KELTICS, realizado uno de sus sueños. En aquél “Los Sueños de Merlín”, se interpretó una serie de melodías folk (celta sobre todo) que por el uso de instrumentos propios de la música rock, se acercaron hacia el rock progresivo. “Los Árboles Milenarios” cuentan otra historia.
Para grabar este álbum participaron otros artistas. Octavio PAREDES VALDERRAMA (arreglo y ejecución de violoncelo en 4, guitarras, bajo), Erika G. MARIN GONZÁLEZ (voz en 12), Antonio GARCIA LOPEZ (violín), Alfonso PLACERES Y AGUIRRE (tarola en 2), Ma. Del Carmen DE LA PEÑA DE FERNÁNDEZ (tarola, tamboril, caixa en 15, bodhran), Erin Elizabeth SULLIVAN (voces) y el propio Moisés (gaita, flauta tenor, flauta dulce, gran asubio, penny whistle, bombo y pandero), teniendo como invitados a un narrador: R.P. Manuel SANDOVAL ROMO y dos gaitas más en 3: Mauricio VILLEGAS GONZÁLEZ y Enrique VILLA ÁLVAREZ.
No se puede decir que “Los Árboles Milenarios” sea un álbum que encierre cierto tipo de folclor progresivo pero tampoco se puede negar su apreciación estética por más de una razón: la música folclórica influenció en gran medida la creación de la música rock; el folclor musical (y en especial los sonidos celtas) es parte importante en la creación de rock progresivo; artistas importantes (como Roland BECKER, Loreena McKENNITT, KARNATAKA y SKANDA) se definen en esta línea musical y se consideran en sitios que, como Manticornio, se dedican a difundir la cultura del rock progresivo; salvo ‘Greenslaves’, este disco ofrece música celta melódica, demostrando madurez en el estilo de Moisés, además de demostrar sus dotes como compositor. Mientras que los temas que presenta su proyecto KELTICS vienen de Inglaterra, Galicia, Irlanda, Francia e Italia, ‘Marcha de los helvecios’ es de su creación, equiparable en calidad compositiva a los arreglos que se exponen aquí, dándole homogeneidad sonora al álbum. Uno que para apreciarlo, necesariamente deben de gustarte los sonidos folk.
–Alfredo
TAPIA CARRETO. Opinión personal.
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