
Después de una serie de mini-giras que cimentaron su vía de retorno al negocio discográfico, KANSAS plasmó en "Freaks of Nature" su manifiesto oficial de esta fase renovada de su carrera. En su momento fue bien recibido por los fans, entre otras cosas, por la presencia de un violinista después de varios años en que el grupo prescindió de este instrumento tan vital en el delineamiento de su propio estilo progresivo, pero la recepción comercial fue casi nula. Reiterando lo del violinista (también activo compositor), David RAGSDALE tiene una personalidad imponente y un refinamiento impresionante, y se nota que está dispuesto a demostrarlo todo el tiempo en el desarrollo de las piezas, tanto en los momentos más estilizados como en aquellos más sureños: también dobletea ocasionalmente en la guitarra eléctrica en complemento del perpetuo Rich WILLIAMS. Adelantamos que, a pesar de no contar con la dosis de genialidad que marcó con hierro candente el repertorio de sus discos mas brillantes de los 70s (“Song for America”, “Leftoverture”, “Point of Know Return”), "Freaks of Nature" es un disco que mantiene un nivel parejo e inspirado en lo referente tanto a las ideas musicales como al completo afiatamiento desarrollado por los músicos, un nivel que extrañábamos un poco desde los tiempos inmediatamente posteriores a “Two for the Show” (el ‘live’ de 1978), y que luego fuimos añorando cada vez más.
El ímpetu frenético con que comienza ‘I Can Fly’ anuncia que el grupo está asumiendo una actitud de genuino entusiasmo en esta nueva empresa. La complejidad de la composición y el fuego eufórico desplegado en la ejecución de la misma convierten a este tema como el más idóneo para impresionar al oyente de entrada. Con menos complejidad pero el mismo calor rockero aparece el segundo tema ‘Desperate Times’, el mismo que incluye unas fabulosas partes de batería a cargo de un inspiradísimo Phil EHART (sigue siendo un grande) antes de la última sección cantada. La faceta pesada del grupo es explotada en estas piezas con una sofisticación bastante afín a la onda prog-metal, la misma que se perpetúa en el áspero y majestuoso ‘Black Fathom 4’, y en la contundente pieza homónima. Esta última tiene un aire de familia muy pronunciado con la tendencia vibrante que el KANSAS histórico filtró en ciertos lugares cruciales de sus discos clásicos – ‘Belexes’, ‘Lightning’s Hand’, ‘Mysteries and Mayhem’.
Desde el lado más progresivamente solemne del sonido KANSAS, los dos últimos números exhiben un colorido ingenioso y conmovedor. Con ello me refiero a la fastuosidad comedida y elegante de ‘Cold Grey Morning’ (aporte de Kerry LIVGREN, el inolvidable místico de KANSAS) y a la reflexiva melancolía vertida en ‘Peaceful and Warm’, cuyo inicial fulgor etéreo basado en una dupla de guitarras acústicas es sucedido por un esplendor celebratorio típicamente sinfónico. Steve WALSH ha ido afilando su sensibilidad poética en las letras (atención especial a su encendido retrato de ascenso y caída en ‘I Can Fly’, o la imaginería quirúrgica en ‘Under the Knife’); su registro vocal está ciertamente en un nivel decadente, pero su fuerza interpretativa le permite mantener una credibilidad y una conexión con el oyente. Por un lado más cercano a lo convencional se sitúan la semi-balada ‘Hope Once Again’ y la evocativa pieza a medio tiempo ‘Under the Knife’. Otro caso es ‘Need’, otra semi-balada que resulta un tanto edulcorada, tal vez intrascendente, aunque yo la siento como una mezcla de FOREIGNER ochentero y la Kate BUSH de “Hounds of Love” – un experimento interesante a priori, pero que no encaja dentro de KANSAS.
Tal como señalé al comienzo de esta reseña, "Freaks of Nature" es un disco con suficientes atractivos como para que se le preste atención dentro del contexto amplio de la carrera de KANSAS: dignifica lo hecho en añejos tiempos mejores aunque no lo iguale.
–César Inca MENDOZA, para Manticornio.
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