
Si tuviera que comparar la música de este álbum con algún
otro, me metería en un aprieto. Hace 15 años habría
dicho que se aproxima al "Danse
Macabre" de ESPERANTO,
pero tirándole a Isao TOMITA
o Walter/Wendy CARLOS. Ahora que conozco el trabajo de BIRDSONGS
OF THE MESOZOIC, se me antoja que se parecen. Una descripción
más justa sería la siguiente: música sinfónica,
con mucha experimentación electrónica, sintetizadores bien
empleados creando atmósferas, cuerdas aquí y allá,
un respaldo bien firme de ejecutantes con experiencia, mucha experiencia.
Me desconcierta mucho la fecha en la que salió este álbum
(1982). El estilo sigue mucho la moda de los ochentas, pero me resisto
a creer que esa haya sido la intención original. Me gustaría
saber realmente la fecha de grabación, pues si hubiera sido 3,
5 años antes de 1982 entonces ¡que gran álbum!.
"Einstein in Eden' se divide en dos partes, a la usanza de los buenos
álbumes, aprovechando el lado A del LP para una suite de 20 minutos,
"El Camino Recto", dejando 3 cortes más cortos para el
lado B. La suite se subdivide a su vez en 6 movimientos: 'En el inicio'
presenta una atmósfera cósmica, a base de sonidos electrónicos
sobre los que lentamente se van agregando violines y algunos instrumentos
de aliento (no me atrevo a tratar de identificarlos). El segundo movimiento
es precisamente 'Einstein en el paraíso', donde se incluyen
bajo y batería, además de guitarras eléctricas y
acústicas. En la misma tesitura sigue 'El canto de la tierra'.
El cuarto movimiento es el 'Vals del camino recto', improvisaciones
a ritmo, evidentemente, de vals. Finalmente, regresan las atmósferas
electrónicas y experimentales para 'PU-54' y para el final,
'Ningún Final'
El Lado B del LP original (no existe, que yo sepa, ninguna re-edición
en CD de éste álbum) inicia muy fuerte con una interpretación
muy hermosa del "Capricho para violín N† 24" de Niccolo
PAGANINI, a cargo de un violín solista e instrumentos de
rock, donde hay un solo de guitarra eléctrica bastante decoroso.
Enseguida, un corte que a mi me recuerda lo mismo el estilo de Jean
Michel JARRE, como el de VANGELIS:
'Aznatam A-1', un tema que se repite una y otra vez, pero sobre
el que se van agregando la orquesta. Es sin duda el corte que más
me gusta de todo el álbum.
'Prueba de Sonido' termina el álbum en la misma mecánica
electrónico-sinfónico-rock de los cortes anteriores. Un
final muy adecuado, experimental, ecléctico, orquestal (sin llegar
a lo sinfónico).
Al final, este trabajo me deja un buen sabor de boca, nostalgia por el
sonido TAN ochenteno, pero a pesar de eso, interesante. Creo que merece
más atención de la que tuvo, y no debería de ser
una obra prácticamente desconocida.
–Martín
HERNÁNDEZ.
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