
El cuarto disco de estudio de IONA, tras
cinco años de espera y después de haber sacado dos discos
en vivo para su audiencia, este álbum fue muy esperado por los
seguidores de la banda y muy bien recibido también cuando por fin
salió al mercado. Este álbum está básicamente
sustentado por un sonido amable aunque sólido, con un buen equilibrio
entre temas que se cantan y temas que se interpretan en una línea
100% instrumental.
Grabado en distintos estudios de Inglaterra, Irlanda del Norte y Escocia,
"Open Sky" reúne, además de una buena dosis de
capacidades musicales, un tratamiento de estudio y producción muy
bien logrado. En la grabación, mezcla y producción interviene
Dave BAINBRIDGE,
quien además interpreta teclados, cuatro tipos de guitarras, piano,
bouzouki y vocales. El resto de la banda lo conforman Joanne HOGG
en canto, piano y teclados, Troy DONOCKLEY en flautas y silbatos,
bouzouki y mandolina portuguesa, Phil BARKER en bajo eléctrico
y Frank VAN ESSEN en batería y percusiones, así como
violín eléctrico y acústico y vocales. Como invitado
especial aparece Billy JACKSON en el arpa irlandesa y clarsach.
En total son 73'35" de calidad que se percibe desde el inicio, que
despierta los sentidos a la vieja usanza de sinfónica afinando,
pero las atmósferas se crean poco a poco, entre el volumen que
aumenta y los instrumentos que terminan por reventar con todo su poder
interpretativo. Es 'Woven cord', un tema instrumental que avisa
de qué está hecho el álbum y que abre paso a 'Wave
after wave', el primer tema cantado de este disco. Aquí destaca
la extraordinaria voz de Joanne, que demuestra por qué se
le ha comparado con gente como Maire BRENNAN. Es tan absorbente
la voz de Joanne, que mientras canta apenas se distinguen los elaborados
ritmos de los otros instrumentos pero esto se distingue así pensado;
la música se mece en un vaivén entre destellos vocales y
calidad instrumental.
El tercer tema es 'Open sky'. Es el tema central del álbum,
muy cadente, muy melódico, lleno de remembranzas de la música
mundial, de características folclóricas de diferentes lares,
y muy vocal. Luego llega 'Castlerigg', un gran tema lleno de nostalgia,
de añoranza medieval. A pesar de haber líricos aquí,
estos no se extienden más allá de 5 líneas. Hay un
estupendo juego músico vocal, determinado sobre todo por un sonido
celta que fácilmente te transporta a un medievo místico
y fantástico, mientras que una buena dosis de cambios de intención
afirman el sentido progresivo de la banda. Hay que poner atención
al extraordinario juego que aparece cuando llega el canto y se soporta
de guitarras acústicas y una buena aparición de VAN ESSEN
al violín. La música concluye con un sentido alegre, vibrante,
ágil. 'A million stars' inicia con nostalgia en un violín
que parece lamentarse solitario; es el segundo tema instrumental del álbum,
decorado por atmósferas constantes en teclados, como para permitirnos
un respiro de paz. Cuando llega 'Light reflected' lo hace cadente,
tranquilo, retomando lo que el tema anterior dejó inconcluso. Es
un tema cantado, muy de síntesis romántica y con tratamientos
neo progresivos en la guitarra eléctrica, proyectando la misma
línea hacia 'Hinba' aunque aquí la música
se orienta más a un sentido AOR.
El momento cumbre me llega con 'Songs of ascent' en sus tres partes,
donde 21'54" definen lo que se estuvo haciendo a lo largo del proyecto.
Además de lo buena que es la música, de los altibajos que
se describen desde una partitura de corte meloso hasta exposiciones llenas
de poder, destaca el hecho de haber utilizado en la primera parte, fragmentos
de poemas del siglo VI atribuidos a Columba, en la segunda parte
conclusiones musicales basadas en arreglos tradicionales galeses y en
la tercera, una conclusión de inspiración BAINBRIDGE
/ DONOCKLEY que termina por definir con gran tino el gran despliegue
musical en que incurrieron todos. Finalmente, 'Friendship's door' define
una conclusión bien cimentada en el corte espiritual con el que
este grupo se ve bien identificado y que de alguna forma definiría
también el primer trabajo solista de Dave.
Concluyendo, "Open Sky" es un trabajo de primera línea,
de un rock progresivo sinfónico melódico caracterizado por
los sonidos del folclor celta y con un tema espiritual, donde se reflejan
atmósferas románticas, sólidas, de esencia natural
y sana. Es un álbum al que le doy cuatro estrellas, colocándolo
como un álbum que bien puede gustar a cualquier buen apreciador
de buena música, aunque no se me hace un álbum indispensable.
–Alfredo
TAPIA CARRETO.
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