
"Reminiscencias" es el segundo disco de la banda mexicana ICONOCLASTA, puntera de la preservación del progresivo en su país: este disco es, no me cabe duda, una de las obras más bellas y majestuosas que el lado hispanohablante de las Américas ha dado a luz jamás dentro del género. Se trata de un disco conceptual que gira en torno a la continua y creciente deflagración del medio ambiente que ha conllevado el avance científico y tecnológico, producto del ingenio del hombre: un precio dramáticamente alto que se ha pagado a cambio de la amplitud del conocimiento y el acceso a las comodidades de la vida moderna. Esta temática tan sombría es asumida en la música de ICONOCLASTA con un colorido enormemente fastuoso y un derroche inagotable de pompa y circunstancia, que lejos de edulcorar la cosa, la lleva a proporciones épicas: la elegancia no es usada para ocultar el dramatismo, sino para acentuarlo con un toque mágico y enérgico que destila clase y exquisitez en inmensas proporciones.
‘La gestación de nuestro mundo’ funciona como una entrada efectiva y poderosa, con una estupenda Rosa Flora MORENO que lleva la batuta del grupo mientras transmite la línea melódica principal en su piano de cola. El tenor académico predomina aquí, sin hacerse impostado o trivial: es una pieza esplendorosa, capitalizada por obra y gracia de ingeniosos arreglos y finas ejecuciones. El segundo tema, ‘El hombre sobre la tierra’, me suena un poco como una cruza entre la suite ‘The geese and the ghost’ de Anthony PHILLIPS e ‘In that quiet earth’ de GENESIS. Aquí se da una sabia combinación de sintetizadores atmosféricos, acordes de guitarra de tenor folklórico, y bellas texturas de guitarra eléctrica, siendo así que estos elementos aparecen compactamente amalgamados sobre una cadencia rítmica articulada con delicada sutileza por Nohemí D’RUBIN y Víctor BALDOVINOS, una cadencia mayormente inclinada por la vía del jazz-fusión. Pasando a una dimensión distinta, el siguiente tema nos muestra la faceta más fiera de este enorme ICONOCLASTA mexicano: la notable fastuosidad que se destila por todos y cada uno de los poros del potente ‘La era de los metabolismos tecnológicos’ dispone el perfecto escenario para los solos alternados de guitarra eléctrica y órgano: este tema puede dar la impresión de que, en un universo paralelo, los tipos de ELP se unieron momentáneamente junto a HOWE y MORAZ para tocar alguna pieza inédita del "Relayer" de YES... pero no, se trata de ICONOCLASTA en plena exhibición de su faceta más ampulosa. Dadas las fantásticas proporciones de su fuerza electrificante, este tema funciona como un efectivo retrato sonoro de la frenética locura maquinizada de nuestra sociedad urbana contemporánea.
La suite de siete partes ‘Reminiscencias de un mundo sin futuro’ llenaba todo el lado B del vinilo, y considero acertado señalar que contiene todas las características y virtudes musicales que se repartieron en los tres temas anteriores, a través de los diversos ambientes y motivos que se suceden a lo largo de sus casi 17 minutos de duración: en buena parte, esta suite puede ser escuchada como un compendio del álbum entero. A pesar de la escasa presencia de pasajes vocales (más allá de algunos arreglos corales, no hay nada más), se puede advertir claramente un abierto sentido de dramatismo en las ideas musicales que se van sucediendo en la suite, algo que no nos debe extrañar dado el apocalíptico tema conceptual que sirve de punto de inspiración.
En suma, solo me queda volver sobre las palabras que escribí al comienzo de esta reseña: "Reminiscencias" es una obra sumamente bella y majestuosa. Su inclusión en cualquier discoteca progresiva que se precie no puede sino ser recomendada con genuino ahínco – en el peor de los casos, debe figurar en un lugar precedente dentro de la lista de compras de los fans progresivos que aun no dispongan de ella.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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