
Con este disco el legendario grupo mexicano ICONOCLASTA inauguró su trayectoria discográfica, una de las bandas pioneras dentro de la escena prog sinfónica de su país, justo cuando el género ya llevaba cierto tiempo en la decadencia y el desprestigio en la escena rockera anglosajona. Justamente la propuesta de ICONOCLASTA sirve para recuperar y revitalizar la herencia del YES 71-74, el GENESIS 76-78, y el CAMEL clásico, añadiendo además varios colores propios a la amalgama sonora resultante.
‘Cuentos de Arquicia’ abre el álbum con fulgoroso entusiasmo: una pieza con alta carga rockera y una dosis de sofisticación progresiva que no oculta, sino que más bien realza su gancho mientras la reviste de estilización. El despliegue frontal de energía se prolonga en el envolvente ‘Dorian’, el cual comienza con una etérea secuencia de sintetizador y piano eléctrico antes de que el ensamble completo entre de lleno de forma casi avasalladora. La guitarra solista de Ricardo ORTEGÓN es un elemento crucial dentro del magnetismo musical de ICONOCLASTA, pues sus punteos y fraseos saben resaltar en medio de las fastuosas cortinas y orquestaciones de teclado por los hermanos Ricardo y Rosa Flora MORENO (principalmente Rosa Flora). ‘Dorian’ contiene varios aires de jazz rock, los cuales permiten incrementar la dosis de sofisticación tanto en los arreglos como en la ejecución – una mención especial debe ir para la dupla rítmica, que a punta de destreza y punche sostiene las pirotecnias de guitarra y teclado. ‘Manantial’, tal como su título insinúa, apunta hacia un ambiente mas relajado y bucólico: los acordes de guitarra clásica a cargo de Ricardo y las cortinas de teclado vertidas por Rosa Flora sirven de paisaje de fondo para los solos “hackettianos” de ORTEGÓN. A continuación sigue ‘Memorias de un Hechicero’, la cual recapitula la energía de las dos primeras piezas y la magia flotante de la tercera, sobre una base inspirada en el jazz-fusión. Los contrastes entre los pasajes pomposos y los momentos introspectivos están muy bien armados, manteniendo una impecable fluidez a través de las variantes que van surgiendo y resurgiendo. Una vez más, debemos destacar especialmente a la dupla rítmica, proveedora de unos robustos cimientos para los vericuetos melódicos de las composiciones.
Con una cita de música académica aflamencada comienza ‘Estudio VI’: la guitarra clásica marca la pauta del tema, asumiendo un protagonismo que nunca se desborda, dejando ocasionales espacios para el lucimiento de los sintetizadores y la guitarra eléctrica. También en ‘Origen, cúspide y muerte’ y ‘Fuera de casa’ es la guitarra clásica la que marca la pauta - el primer tema está más propiamente marcado por una confluencia del jazz y el rock sinfónico, mientras que el segundo contiene varios de los pasajes mas coloridos y fastuosos de todo el disco desde lo sinfónico mismo. El espléndido final de ‘Fuera de casa’ sirve como el corolario perfecto para un disco rebosante de calidad e ingenio.
En suma, tenemos en el disco debut de ICONOCLASTA una verdadera joya musical atemporal: desde todo punto de vista, un ítem más que recomendable en cualquier buena discoteca progresiva, así como un síntoma de que el rock progresivo aun podía inspirar obras geniales después de los 70s.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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