
HOWEVER fue una banda norteamericana muy talentosa, que brego continuamente en el mercado cultivando un prog de orientación jazzeada desde la primera mitad de los 70s, pero fue recién en 1981 cuando pudieron ingresar apropiadamente en el mercado discográfico con la publicación de su disco "Sudden Dusk". Este mismo disco fue reeditado y ampliado en formato CD en 1993. Su estilo es afín en muchos aspectos a lo practicado por sus coterráneos HAPPY THE MAN y HANDS, con claras influencias del fresco humor de ZAPPA, las disonancias elegantemente armadas de GENTLE GIANT y la adición de algunas osadas aristas vanguardistas a lo HENRY COW. El repertorio es un conglomerado de composiciones que destilan sumo ingenio, alternado con sensibilidad melódica, gusto por lo sorpresivo y lo experimental, ejecutado con maestría y pulcra destreza. Y con todo, su repertorio no es inaccesible ni abstruso, sino que de alguna extraña manera se deja escuchar de manera relajada sencilla, a pesar de su evidente complejidad y el amplio nivel de imaginación que se invierte en las composiciones y arreglos. Tal vez sean estos dos factores, el recurrente buen humor y una infaltable elegancia interpretativa, los que permitan que este material sea, a fin de cuentas, accesible a su manera. También la presencia de varios invitados en percusiones adicionales, metales cello y violín (HOWEVER es un cuarteto) ayuda a desarrollar el colorido peculiar del grupo.
El disco comienza con ‘It’s good fun’, que como el título anuncia, apuesta por lo divertido en un contexto de suma complejidad concentrada en poco menos de tres minutos y medio. Tras el breve interludio instrumental ‘Hardt’, donde predomina la guitarra acústica, nos topamos con otro tema no muy largo y bastante divertido, ‘In the aisles’, antes de entrar en los primeros parajes de solemne serenidad con ‘Louise sitting in a chair’, una hermosa y arrebatadora pieza, repleta de ambientes meditativos, con un piano clásico que dispone los acordes básicos para el lucimiento del saxo soprano, sutilmente arropado por algunos toques de guitarra acústica, cello y percusiones muy suaves: un nocturno realmente bello. Esta misma ambientación resurge en otro tema particularmente hermoso, ‘Trees for the forest’, aunque en este caso la base esta formada por un dueto de guitarras acústicas.
Los momentos de explosión mas fulgorosa se introducen en ‘Beese’, donde HOWEVER expande su lado más agresivo y disonante hasta los siete minutos de duración: aquí, más que en cualquier otro lugar del disco, brilla el virtuosismo de los integrantes. En otro giro estilístico, el tema homónimo exhibe una base oscura de cortinas de sintetizadores sobre las cuales se explaya un soundscape de guitarra bastante frippiano: ‘Sudden dusk’ resulta bastante denso e inquietante, a la vez que mantiene una actitud contemplativa. En fin, ‘Lamplight’ e ‘In the midst of making’ nos muestran el lado mas claramente jazzero de HOWEVER, mientras que lo farsesco emerge contundentemente en ‘Grandfather was the driver’, donde lo country y lo indio se funden en un clima de flagrante parodia. El bonus track ‘No cows’ nos retrotrae al grado de complejidad y expansión que antes vimos en ‘Beese’: aunque no alcanza la brillantez de éste, es ciertamente una fortuna que la tecnología del CD haya podido rescatarlo de los residuos sobrantes del LP original.
Dado el tenor de esta reseña, solo me queda concluir que se trata de una estupenda joya “escondida” del prog norteamericano. HOWEVER debe quedar anotado en una lista preferencial de ítems para las exploraciones de los melómanos progresivos con gustos por lo osado y lo diverso.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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